Rebeldes en Trípoli dan estocada a Kadhafi
Opositores llegaron al centro de la capital y dijeron controlar el 95 por ciento del bastión oficialista. La Otan y EE.UU. consideraron desmoronado el régimen.
Trípoli, Washington, Madrid. Los rebeldes libios ingresaron ayer en Trípoli, después de romper las líneas de defensa del gobierno de Muamar Kadhafi, sobre cuyo paradero y su destino final se tejían anoche diversas versiones. Los rebeldes, tras seis meses de batallas y ofensivas, aseguraban esta madrugada tener cercado el cuartel general del líder libio y vaticinaban su inminente caída.Anoche, en un demorado comunicado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, celebró que Libia esté "ahora en manos del pueblo libio"Reportes de diferentes periodistas y agencias de noticias indicaban anoche que rebeldes y leales a Kadhafi combatieron en varios barrios de la capital, convertida desde hace semanas en principal bastión del acorralado gobernante. Cientos de personas celebraron la llegada de la ofensiva rebelde en la emblemática Plaza Verde, en el centro de la ciudad y en muchos barrios, pero también se informó bien entrada la noche (ya en la madrugada libia) acerca de zonas de resistencia que mantenían su lealtad al mandatario.Portavoces rebeldes aseguraron que tenían el control del 95 por ciento de la capital.Un vocero del gobierno libio indicó más temprano que habían muerto casi 1.700 personas y que los hospitales se encontraban desbordados. La ofensiva final. Después de tomar la estratégica ciudad de Zawiya, 50 kilómetros al oeste de Trípoli y sede de una de las principales refinerías del país, decenas de insurrectos marcharon en sus camionetas hacia el bastión de Kadhafi, después de comprobar que una gran base de la brigada de elite Jamis había sido abandonada. La ofensiva se inició en la noche del sábado y fue apoyada ayer desde Occidente y con tropas llegadas desde Misurata.El máximo líder libio se dirigió dos veces a la nación mediante grabaciones en televisión. Su mensaje fue que resistiría hasta el final. "Temo que Trípoli va a arder", afirmó Kadhafi en su arenga a la población, a la que instó a resistir un nuevo colonialismo. El mandatario aludía así al apoyo dado a los rebeldes libios por las potencias occidentales.Por su parte, el secretario general de la Otan, Anders Fogh Rasmussen, aseguró: "El régimen de Kadhafi está claramente desmoronándose y no puede ganar la batalla contra sus propios ciudadanos". "Cuanto antes Kadhafi comprenda que no puede ganar la batalla contra su propia gente mejor. Así, los libios pueden evitar más derramamiento de sangre y sufrimiento", afirmó el secretario de la Alianza Atlántica en un comunicado.También ayer, los bombardeos de la Otan sobre posiciones estratégicas del gobierno libio fueron claves para permitir el avance de los rebeldes y su entrada en la capital.Mientras, el Consejo Transitorio Libio (CNT, órgano de dirección de los rebeldes) confirmó la captura de dos de los hijos de Kadhafi, Saif el Islam y Saadi, mientras un tercero, Mohamed, se entregó después de que los rebeldes rodearan su casa."Estoy triste por las matanzas entre hermanos, y habría deseado que las cosas se arreglasen de manera pacífica, a través del diálogo", explicó Mohamed a Al Yazira. También se informó que la primera esposa y la madre del gobernante estaban en poder de los rebeldes."No hay sitio para el colonialismo ni en Trípoli ni en toda Libia. Salgan, conduzcan a los libios hacia la victoria. Que toda persona que tenga armas salga a la calle para proteger el país", exclamó en su último mensaje Muamar Kadhafi.

