El próximo papa enfrentará los desafíos del mundo moderno
Con la tecnológica, la influencia simbólica del pontífice puede crecer. Sin embargo, la Iglesia católica se ha mostrado lenta para aprovechar las ventajas de Internet.
Roma. El Papa es por mucho la figura religiosa más visible del mundo. Su oficina puede ser un púlpito prominente donde habla de todo, desde la salvación hasta la economía. En sus viajes al extranjero, es recibido con la misma pompa y reverencia que los líderes mundiales más importantes. Pero mientras Benedicto XVI se prepara para renunciar, hay preguntas que responder sobre qué tan influyente será su sucesor. El nuevo pontífice comandará una Iglesia que se debilitó en décadas recientes por el secularismo en Occidente, las acusaciones de abusos sexuales cometidos por clérigos, la competencia de grupos pentecostales en países en desarrollo y la crisis dentro del Vaticano."Muchos católicos, particularmente en el mundo occidental, toman en serio el consejo del Papa, pero no lo consideran vinculante", dijo Mathew Schmalz, profesor especialista en catolicismo en el Colegio de la Santa Cruz en Worcester, Massachusetts. "Pero como vivimos en una era tecnológica y con medios de comunicación de 24 horas, la influencia simbólica se incrementó. Benedicto XVI reconoce esto y se necesita alguien sano y robusto para comprometerse en este complejo entorno", expresó.Ningún otro grupo religioso investigó a un líder con tanta autoridad organizacional y alcance como el catolicismo.El pontífice encabeza casi 1.100 millones de parroquias en el mundo, abarcando casi la mitad de la población cristiana del planeta, de acuerdo con un estudio del Pew Forum on Religion & Public Life.Aunque el Papa está atado de muchas maneras por precedentes y la historia, puede imponer por su cuenta la dirección y tono de la Iglesia. Hasta relativamente hace poco, estos poderes eran un tema central de antipatía por el catolicismo. Por ejemplo, John F. Kennedy, el primer presidente católico de Estados Unidos, hizo la conocida promesa de que su gobierno no aceptaría órdenes de la Santa Sede. Una voz necesaria. Mientras un creciente número de europeos y estadounidenses abandonan la religión organizada, muchos cristianos reciben con agrado la relevancia del pontífice como una voz necesaria para la creencia tradicional. Cuando Benedicto XVI anunció que dejaría el cargo, el reverendo Albert Mohler, presidente del seminario insignia evangelista de la Convención Bautista del Sur, escribió en su cuenta de Twitter: "Hay que recordar que millones de personas en el mundo obtienen del pontífice la idea del cristianismo". El auge de la tecnología ha sido una espada de doble filo para la Iglesia. Los jóvenes que intentan decidir si siguen siendo católicos tienen acceso a más argumentos que nunca sobre por qué deben irse.Pero, al mismo tiempo, la tecnología ha construido una mayor intimidad entre el Pontífice y la gente. Comparada con muchos grupos evangélicos, la Iglesia católica es más lenta para aprovechar las ventajas de Internet. Pero el Papa ahora está en Twitter. Sus mensajes se leen en varios idiomas al mismo tiempo y los actos papales se transmiten por la Red.

