Protestas y violencia en Egipto por los poderes que se atribuyó el presidente
Detractores y seguidores de Mursi se enfrentaron en distintos puntos del país. El mandatario aseguró que usará sus potestades si ve a la nación en riesgo.
El Cairo. Opositores y oficialistas se enfrentaron ayer en varios puntos de Egipto durante marchas a favor y en contra de los nuevos poderes que se otorgó a sí mismo el presidente Mohamed Mursi, quien defendió su decisión y aseguró que no dudará en usar sus potestades si ve al país en riesgo. En medio de una creciente polarización en el estratégico Egipto, opositores incendiaron sedes del brazo político de los Hermanos Musulmanes, el movimiento de Mursi, en ciudades del Canal de Suez y en la norteña Alejandría, donde decenas de personas resultaron heridas en choques entre partidarios y detractores del mandatario.Asimismo, decenas de miles de personas se congregaron en la emblemática Plaza Tahrir de El Cairo para protestar de forma pacífica contra Mursi, mientras que cientos de seguidores del mandatario le manifestaron su apoyo frente al Palacio Presidencial, a varios kilómetros de distancia de la plaza.Por medio de un decreto, Mursi se puso el jueves por encima del Poder Judicial y dispuso que ningún tribunal ni otra autoridad pueda disolver la polémica Asamblea Constituyente, que debe redactar la nueva Carta Magna del país para reemplazar el texto que rige provisoriamente desde la caída de su antecesor, Hosni Mubarak.Miembros cristianos y progresistas de la Asamblea renunciaron al órgano días atrás al denunciar que los Hermanos Musulmanes buscan sacar adelante una Constitución que imponga estrictas prácticas islámicas y restrinja libertades.El líder egipcio también decretó que todas las decisiones que haya tomado desde que asumió, en junio, hasta que se adopte la próxima Constitución, en el segundo trimestre del año próximo, no estarán sujetas a ninguna apelación.Mursi salió al balcón y se dirigió a sus partidarios, ante los cuales dijo que no tiene intención de apelar a los poderes excepcionales que se otorgó, pero que lo hará si ve el país en peligro y que su objetivo es conseguir "la estabilidad política, social y económica" del país.La controvertida decisión provocó también su primera víctima política, el asesor presidencial de Asuntos para el Cambio Democrático, el intelectual copto Samir Morqos."Decidí dejar el cargo porque el presidente y los funcionarios presidenciales no me informaron sobre estos decretos antes de anunciarlos", explicó.

