Protestas de los "indignados" dan otro tono electoral
Los comicios locales del próximo domingo se han teñido por los reclamos de miles de personas en las principales ciudades del país.
Madrid. Los grupos ciudadanos, que protestaron ayer en las calles de España por cuarto día consecutivo para exigir un cambio político y social, se han convertido en un factor inesperado en la campaña electoral que ha tomado por sorpresa a los partidos tradicionales. Agrupados en la plataforma "Democracia Real Ya", estudiantes, desempleados, jubilados e inmigrantes se concentran a diario en las principales plazas de ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza o Valencia.En Madrid, el escenario de estas concentraciones es la emblemática Puerta del Sol, corazón de la ciudad y paso obligado de los turistas, donde se encuentra el simbólico Kilómetro Cero de España y donde suelen concluir muchas de las marchas que se convocan en la capital.El movimiento protagonizado por estos grupos de "indignados", denominado también "15-M" (en alusión al 15 de mayo, cuando comenzó), se produjo en la recta final de la campaña para las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo en España, en las que piden a los ciudadanos "un voto responsable".Pero la Junta Electoral de Madrid consideró ayer que esa petición, a la que hacen referencia los convocantes, "puede afectar a la campaña electoral y a la libertad del derecho de los ciudadanos al ejercicio del voto", por lo que decidió prohibir la concentración programada para la tarde en la capital. La prohibición fue rechazada por los manifestantes."No promovemos el apoyo a ningún partido, ni buscamos la abstención o el voto nulo", declaró Beatriz Pérez, coordinadora del comité de comunicación y portavoz de "Democracia Real Ya", plataforma que surgió de la unión de más de 600 asociaciones y grupos.Eduardo Martín, del comité de extensión, indicó que se trata de un movimiento "totalmente nuevo" y que los participantes tienen opiniones diversas. "Esto está tomando forma y hay personas de cualquier creencia, ideología y pensamiento. La disparidad es absoluta, pero coincidimos en que somos un movimiento de ciudadanos libres e indignados que vinimos de manera espontánea", dijo.Las protestas tomaron por sorpresa a dirigentes de los principales partidos, inmersos en actos electorales y cierres de campaña de sus formaciones.Por parte del gobierno socialista, la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, señaló ayer que es "sano" y "bueno" para la democracia que los ciudadanos expresen su opinión en la calle, además de una "buena llamada de atención" a los políticos que deben tratar de "atender ese malestar".La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, del conservador Partido Popular, dijo a su vez que los ciudadanos acampados en la Puerta del Sol tienen motivos "muy justificados" para expresar su indignación "con lo que está pasando".El coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, pidió a los simpatizantes del "movimiento 15-M" que no se abstengan de votar el domingo y que lo hagan con "rebeldía".Mientras los políticos españoles evalúan este inesperado movimiento social, la plataforma ciudadana sigue ganando adeptos de "todas las edades, condición social y confesión religiosa", que se reúnen todos los días en asambleas de las que "van surgiendo las propuestas", señaló Beatriz Pérez. "El ritmo es lento, porque somos muchos y se le da a todo el mundo voz y participación", dijo.Las revueltas populares que se viven en otras partes del mundo, sobre todo en los países árabes, han jugado también un papel en esta movilización espontánea que ha encontrado su principal vía de comunicación en las redes sociales. "Creo que hablamos de un problema global, porque a nivel mundial no se le está dando prioridad al individuo, sino a la economía. Los valores se han perdido, los políticos no se involucran. Se ha perdido el norte", opinó la vocera de "Democracia Real Ya".En el campamento de la Puerta del Sol, jóvenes europeos, latinoamericanos, árabes y asiáticos, se sumaron a los españoles en una asamblea en la que decidieron el reparto de horarios, responsabilidades y hablaron sobre cómo debería ser la relación con los medios."Techo y trabajo sin ser esclavos", "lo queremos todo y lo queremos ahora" o "cambiemos el futuro", son algunos de los lemas de este movimiento que sostiene en su manifiesto que "es mejor arriesgar y perder, que perder por no haber arriesgado".

