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Privatizan el Coliseo por su deterioro

La precariedad del patrimonio cultural por los recortes lleva a manos de privados los monumentos. Una empresa se encarga de su restauración y explotación.

24 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
Privatizan el Coliseo por su deterioro

Roma. Estos días se emite en las televisiones italianas un video que promociona el turismo cultural. Se titula "Mágica Italia" y el presentador es el propio Silvio Berlusconi, que sonríe y recita: "Visita el país que ha regalado al mundo el 50 por ciento de los bienes artísticos tutelados por la Unesco". Falla un pequeño detalle. Al porcentaje le sobra un cero. Italia cuenta exactamente con el 5 por ciento de los 911 sitios protegidos que forman parte del patrimonio de la Unesco. "Más de 100.000 iglesias y monumentos, 40.000 edificios históricos, 3.500 museos, 2.500 sitios arqueológicos y más de 1.000 teatros. ¿Lo sabías?". La política cultural italiana, el país del Grand Tour, del Renacimiento y del Imperio Romano, de Piero della Francesca y de Verdi, de Dante y de Pasolini, se ha convertido poco a poco en algo parecido a un tesoro en descomposición. La sucesión de malas noticias de los últimos meses ha sido un martilleo abrumador, casi diario. Tres derrumbes en Pompeya, el anuncio de una amnistía para los bienes arqueológicos robados, los recortes a las fundaciones líricas, el grave deterioro del Puente de Rialto en Venecia, los cierres de teatros y bibliotecas; las manifestaciones y huelgas de artistas y trabajadores por todo el país; la amenaza de cierre del Istituto Luce, la filmoteca histórica de Cinecità; la contratación de algunos mafiosos excarcelados para cuidar del Museo Abatellis de Palermo; el escándalo de corrupción en la Protección Civil que se encargaba de organizar grandes eventos culturales de gestionar bajo opacas y excepcionales condiciones de emergencia sitios arqueológicos, teatros y museos.De hecho, la única buena noticia de los últimos tiempos parece ser que el Coliseo va a ser restaurado. Con fondos privados. Las obras han empezado ya con unas primeras catas: se han limpiado algunas columnas, y bajo la capa grisácea formada por la polución han aparecido los matices y tonalidades de un mármol rosa de una belleza insólita. Las imágenes de la restauración que pagará el magnate del calzado Diego della Valle (25 millones de euros) han contribuido a relajar un poco la feroz polémica que levantó la poco transparente firma del contrato entre el comisario especial del área arqueológica de Roma, la Sobreintendencia de los Bienes Culturales y la empresa zapatera. Condiciones. A cambio de sufragar la restauración del anfiteatro del siglo I, Tod's gestionará en exclusiva los alquileres y los derechos de imagen del Flavio dentro y fuera de Italia, podrá poner su logotipo en las entradas y en los andamios, y construir un centro de servicios en el área arqueológica. El acuerdo fue firmado el 27 de enero, pero el texto solo se ha dado a conocer hace un par de semanas, cuando el sindicato UIL presentó un escrito ante la Fiscalía de Roma y el Tribunal de Cuentas en el que expresaba sus dudas sobre el alcance del acuerdo y pedía que se aclaren posibles indicios de delito.Tod's mantendrá durante 15 años prorrogables la exclusiva sobre la imagen mundial del monumento romano, y, mientras duren las obras, se ocupará de la comunicación y los derechos de comercialización. Della Valle firmó el trato con el comisario extraordinario del área arqueológica de Roma, el arquitecto Roberto Cecchi, apoderado por un decreto especial de la presidencia del Gobierno. Cecchi es uno de los nombres que el Ejecutivo emplea desde 2001 para acometer su política de "puesta en valor del patrimonio cultural". Su superior es Mario Resca, ex consejero delegado de McDonald's Italia. Silvio Berlusconi lo nombró para explotar los monumentos y museos con una actitud comercial y privada. Advertencias. Algunas voces alertan de que se trata de una estrategia populista más, basada en convertir la conservación del patrimonio en emergencia permanente, lo que ayuda a adjudicar contratos a privados sin concurso ni control, mientras se promueven los recortes públicos y se vacían las plantillas de profesionales y técnicos al cuidado del arte. La alerta sobre la incuria con la que Italia trata su patrimonio ha sido lanzada varias veces por el presidente de la República, Giorgio Napolitano. Pero eso no ha frenado la carrera. Un reciente reportaje del programa de televisión Ballarò ha revelado que en el Coliseo sólo hay ya 10 personas vigilando el monumento más visitado de Italia. Entretanto, a las empresas privadas de servicios culturales les va de fábula. Las taquillas y las visitas guiadas del anfiteatro, y las de la mayoría de museos y zonas arqueológicas del país, están ya en sus manos.