Primeros funerales tras la masacre de Newtown
En la masacre murieron 28 personas, entre ellas alumnos y docentes. Dolor en Newtown.
Mientras trata de recuperarse de una de las peores masacres de la historia de Estados Unidos, la pequeña ciudad de Newtown comenzó hoy la triste y difícil tarea de enterrar a los más pequeños fallecidos en el tiroteo con los funerales de Jack Pinto y Noah Pozner, ambos de seis años (ver galería de fotos).
Los habitantes de Newtown volvieron a mostrar su incondicional apoyo a las familias de las víctimas (26 entre alunos y docentes) reuniéndose masivamente a las afueras de la casa de funerales Honan, donde se llevaba a cabo un servicio en memoria del pequeño Pinto, un fanático del jugador de fútbol americano Víctor Cruz, de los New York Giants.
En su honor, Cruz escribió el domingo en una de sus botas "Jack Pinto, mi héroe" y en otra "R.I.P Jack Pinto".
Para celebrar su corta vida, algunos de los que allí se reunieron este lunes se vistieron con sudaderas de ese equipo de fútbol americano, y, de nuevo a pesar de la lluvia y el frío, ofrecieron su cariño a los familiares de las víctimas con velas, osos de peluche y mensajes de apoyo.
Tras la ceremonia en esa casa de funerales, que celebrará al menos otros once velatorios en los próximos días de las víctimas de la matanza, el pequeño cuerpo de Pinto fue enterrado en el cementerio Newtown Village Cemetery.
También muchos se congregaron a las afueras de la casa de funerales Abraham L. Green and Son, en la vecina Fairfield, donde se celebraba el servicio en memoria de Pozner, quien, según su tía, podía "conseguir lo que quisiera simplemente con batir sus largas pestañas y mirarte con sus grandes ojos azules".
El triste proceso continuará con el velatorio de James Mattioli, de seis años, que será enterrado mañana al igual que Jessica Rekos, de su misma edad, mientras que para el miércoles están previstos los de los pequeños Chase Kowalski y Catherine V. Hubbard, así como de la directora del colegio, Dawn Hochsprung, y la profesora Victoria Soto (esta última en la cercana Stratford).
Mañana se reanudarán las clases en los colegios de la zona, pero no en Sandy Hook, que sigue siendo una escena del crimen bajo investigación y que podría no volver a abrir sus aulas jamás, por lo que sus estudiantes serán trasladados a un centro de primaria cercano.
Debate. La tragedia ha reabierto, además, el debate en Estados Unidos sobre la seguridad en los centros de enseñanza y en concreto sobre la necesidad o no de armar a sus guardias de seguridad, un extremo sobre el que los ciudadanos de Newtown tenían hoy opiniones encontradas (ver Masacre de Newtown: reabre debate sobre la seguridad en las escuelas).
Amenaza. Precisamente hoy las dos escuelas de la localidad de Ridgefield, también en Connecticut, tuvieron que cerrar brevemente cuando los vecinos alertaron a la policía de la presencia de un hombre sospechoso que parecía portar un rifle en el hombro, aunque el incidente resultó ser una falsa alarma (ver Dos escuelas cercanas a Newtown reabren tras falsa alarma de atentado).
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