El presidente dice que su rival apuesta al desánimo y la apatía
Obama acusó a Romney de intentar alejar de las urnas a los jóvenes, un grupo de votantes que fue decisivo para la victoria demócrata del año 2008.
Boulder, Colorado (EE.UU.). El presidente de Estados Unidos, Barack Obama lanzó en los últimos días una advertencia para los jóvenes: Mitt Romney y el Partido Republicano los quieren lejos de las urnas. Nada ilegal. Más bien algo como supresión por depresión, aclara el actual inquilino de la Casa Blanca.Dentro de sus discursos de campaña, Obama afirma con regularidad que el candidato republicano a la presidencia y la maquinaria política que lo apoya quieren que los votantes estén tan deprimidos y desilusionados que lleguen a pensar que su voto no tiene importancia alguna.El mensaje no es tanto que esa apatía sea mala para la democracia, sino que sería mala para Obama. La ventaja del presidente entre los votantes jóvenes se erosionará en caso de que ellos pierdan el entusiasmo al grado que no tengan un motivo por el cual votar."Pero entiendan, que en los próximos dos meses el otro bando gastará más dinero de lo que hemos visto en nuestras vidas con una avalancha de anuncios de ataques e insultos, e inventando cosas, simplemente inventando cosas", dijo Obama el domingo ante unos 13 mil estudiantes que abarrotaron un patio de la Universidad de Colorado."Y con lo que ellos cuentan es con que ustedes se desalienten con esto a un punto tal que digan 'sabes qué, se lo voy a dejar a alguien más'. Yo confío en que ocurra algo diferente. Yo confío en ustedes".Lo que no mencionó el actual presidente son los anuncios negativos que su campaña ha sacado al aire con su aprobación directa.Es sabido que el apoyo de los votantes jóvenes fue vital para Obama en la elección del primer martes de noviembre de 2008, y el candidato demócrata aún los necesita. En un sondeo hecho por The Associated Press-GfK dado a conocer recientemente, un 54 por ciento de los electores registrados menores de 35 años dijeron que votarían por Obama, comparado con el 38 por ciento que prefirió a Romney. Los votantes mayores se dividen parejos entre los dos candidatos para el próximo 6 de noviembre.Para la versión 2012 del candidato Obama, la línea de crítica es una manera de mantener vivas sus esperanzas.Agobiado por una titubeante economía, desprovisto del mensaje fresco de cambio y la naturaleza histórica de su campaña pasada, Obama necesita inspirar confianza entre los adultos jóvenes no sólo mediante sus ideas políticas sobre educación y trabajo, sino con una fuerte insinuación de que los republicanos tienen la idea de mantenerlos fuera de acción.Pero la campaña de Obama también se ha ido al lado negativo, enfocándose en la transparencia de Romney respecto de sus bienes y pagos de impuestos, y generando dudas acerca de su honestidad. En respuesta, Romney le dijo días atrás a Obama que se lleve su "campaña de división y enojo" de vuelta a su ciudad, Chicago.En concreto, las dos campañas y grupos políticos externos han invertido cientos de millones de dólares en publicidad negativa hacia sus rivales.Además de los jóvenes, la mira de los estrategas demócratas está en el voto hispano, que hasta aquí le favorece a Obama de manera abrumadora, sobre todo frente al temor que despierta el binomio republicano en materia migratoria, a raíz de lo ultraconservador de los mensajes de Romney y Paul Ryan, su vice.

