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Posible indulto reabre heridas en Chile

La Iglesia Católica incluyó a violadores de derechos humanos en su pedido de clemencia elaborado con motivo del Bicentenario de la Independencia.

22 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
Posible indulto reabre heridas en Chile
(AP).

Santiago de Chile. La Iglesia Católica de Chile solicitó ayer al presidente de este país, Sebastián Piñera, clemencia para los violadores de los derechos humanos durante la dictadura militar, en el marco de una petición masiva de indultos con ocasión del Bicentenario de la Independencia.

Sin embargo, el indulto ya encontró fuerte resistencia en amplios sectores incluso antes de saberse que incluiría a los represores de la dictadura que encabezó el general Augusto Pinochet Ugarte entre el 11 de setiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.

La solicitud se concretó en un encuentro entre Piñera y el cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, y el presidente de la Conferencia Episcopal chilena, Alejandro Goic.

Goic, quien no aceptó preguntas, leyó una declaración que señala: "En materia de crímenes de lesa humanidad, creemos que se pueden dar pasos de clemencia actuando en el marco del Estado de derecho, del ordenamiento constitucional y de los tratados internacionales vigentes".

"Simplemente presentamos a las autoridades de la Nación la realidad de dolor que viven personas privadas de libertad, que han sido juzgadas y han cumplido gran parte de sus condenas...", añadió.

Mientras se desarrollaba el encuentro, en las afueras de la sede gubernamental familiares de víctimas fatales del régimen militar y dirigentes sociales se manifestaban contra el perdón a los ex uniformados.

"Nuestro planteamiento no busca reabrir las graves heridas de ayer ni tampoco pretende que ellas se cierren por decreto", dijo la Iglesia Católica.

"No sería completa la \'mesa para todos\' si no considerásemos a quienes cumplen penas por delitos contra los derechos humanos cometidos durante el régimen militar", señala el texto de la propuesta, titulada "Chile, una mesa para todos en el Bicentenario".

Los beneficios -según el texto- alcanzarían a condenados por sentencia definitiva, con las restricciones que la autoridad considere prudente establecer.

La vocera del gobierno, Ena von Baer, llamó a esperar con calma la respuesta del mandatario, que -según dijo- tomará en cuenta "los compromisos del gobierno con la verdad y la justicia, la unidad nacional y la seguridad ciudadana y las consideraciones humanitarias".

Piñera podría tomar una decisión el próximo domingo.

El presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, opinó: "Los indultos y la amnistía no debieran coexistir en un régimen democrático como el que tenemos". "Son situaciones que están obsoletas en una sociedad moderna", añadió.

La dictadura dejó 3.065 opositores muertos, incluidos unos 1.200 detenidos desaparecidos, según una investigación oficial concluida en 1991.

Unos 600 militares retirados, la mayoría del ejército, están procesados por crímenes de lesa humanidad, de los cuales unos 70 están cumpliendo condena en dos prisiones creadas especialmente para los violadores a los derechos humanos.

Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, dijo ayer que rechazan el indulto a los represores "porque la justicia no tiene que ver con la clemencia" y los que los perpetraron tienen que recibir penas acordes y que las cumplan en las cárceles.

"No nos provoca ningún sentimiento de piedad este pedido de clemencia de la Iglesia, absolutamente ninguno", agregó.

El general jubilado Humberto Julio, líder de un organismo que agrupa a uniformados en retiro, declaró que ellos respaldan la petición eclesiástica por "razones humanitarias y búsqueda de reconciliación".

"No corresponde hablar de impunidad cuando lo que se busca es el cumplimiento de las penas en condiciones acordes con la edad y estado de salud de los reos", añadió.

El ex vicecomandante en jefe del ejército, que fue muy cercano a Pinochet, Guillermo Garín, destacó que "ya se ha aplicado bastante el doble estándar".

La Iglesia basa su petición en un proyecto similar de indultos del año 2000 para los presos mayores de 70 años, los enfermos terminales, los que cumplieron al menos la mitad de la condena y para las mujeres que fueran madres primerizas.

La iniciativa -que tendrá hoy una instancia similar con los representantes de las iglesias evangélicas- generó expectativa en la sociedad chilena y entre sectores políticos, de familiares de víctimas de la dictadura y defensores de derechos humanos.

Desde la opositora Concertación de Partidos por la Democracia, en particular en la figura del ex presidente democristiano Eduardo Frei, se rechazó la alternativa de un indulto para los ex militares condenados por sus delitos durante la dictadura pinochetista.

"Nos conmueve el solo hecho de pensar que Jesús clavado en la cruz de la injusticia, antes de morir pide al Padre que perdone a quienes le han crucificado" (...). Esa es la lógica y la pedagogía que anhelamos para cada uno de nosotros", dijo el texto de la jerarquía eclesiástica.

La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, acusó a la Iglesia de estar "dando vuelta la espalda a las víctimas". Al encabezar una manifestación en la plaza de la Constitución, Pizarro dijo que la Iglesia "está pensando en los criminales que estuvieron más de 20 años impunes, está desconociendo a todos los sacerdotes que perdieron la vida en la dictadura y a quienes aún esperan saber de sus seres queridos".

"Ellos cometieron un error muy grave, una falta muy grave, porque no hay acto más misericordioso ni más humano que asegurar a las futuras generaciones el respeto a la vida y a los derechos humanos", enfatizó.