Pese a la cuenta regresiva, Obama está lejos de acordar con la oposición
Están estancadas las negociaciones para evitar que EE.UU. entre por primera vez en "default".
Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y los legisladores republicanos parecen atrapados en posiciones irreductibles y siguen muy distanciados en sus negociaciones para hallar un acuerdo que evite que Estados Unidos caiga, por primera vez, en una cesación de pago de las obligaciones financieras del país. Los legisladores regresaron ayer a la Casa Blanca para seguir con las negociaciones, tras una sesión el lunes de 90 minutos que no dio fruto alguno y que, una vez más, resaltó las diferencias entre los republicanos y Obama sobre los intentos para elevar los impuestos y reducir el gasto público.El Congreso tiene como plazo el 2 de agosto para elevar el límite de endeudamiento del país, por lo que la cuenta regresiva ya está en marcha.Pese a ello, ninguna de las partes dio muestra alguna que haga vislumbrar un posible acuerdo para tratar de reducir el déficit de dos billones de dólares y un billón en nuevas cargas fiscales, a cambio de aumentar el tope de endeudamiento nacional.En lugar de ello, Obama y los demócratas insistieron en aumentar los impuestos. Los republicanos se opusieron de forma tenaz y sugirieron modificar programas sociales, como el programa gubernamental de asistencia médica para los ancianos, el Medicare."No veo forma alguna de llegar a un acuerdo si no ceden, así de claro", dijo Obama.Al mismo tiempo, el presidente anunció que no firmará una ampliación de endeudamiento que sea de corto plazo."Vamos a solucionar esto", insistió Obama durante una conferencia de prensa.El mandatario intenta presionar a los legisladores para que negocien una abultada reducción del déficit – sugirió cuatro billones de dólares en 10 años– y reducir los beneficios sociales como Medicare y la Seguridad Social.La misma incertidumbre se observa en el interior de la Reserva Federal estadounidense (Fed, banco central), cuyos miembros están divididos sobre cuál es el mejor momento para abandonar la política de estímulo a la economía adoptada en Estados Unidos a raíz de la crisis financiera y económica.La institución ya estudia cuáles serán los pasos para abandonar el generoso estímulo monetario que ofreció durante dos años y medio, pero no decidió cuándo los dará.Al organismo le preocupa tanto el riesgo de inflación como la debilidad del crecimiento económico que no consigue reducir el desempleo.

