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Persecuciones y censura, en la tierra del galardonado

Desde el viernes a la tarde, cuando trascendió en Beijing la noticia del Nobel de la Paz, hubo decenas de disidentes detenidos.

11 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Persecuciones y censura, en la tierra del galardonado

Desde el viernes a la tarde, cuando trascendió en Beijing la noticia del Nobel de la Paz, hubo decenas de disidentes detenidos. Algunos de los opositores al gobierno de Beijing pierden su libertad de forma intermitente y cada vez que son requeridos por la prensa internacional para reunirse con ellos.Por este motivo, algunos de los activistas cercanos a la pareja se están negando a facilitar declaraciones debido al riesgo que supone informar sobre el nuevo Nobel de la Paz.La reacción inmediata de Beijing al galardón concedido por el Comité de Oslo consistió en convocar al embajador noruego en China para expresar su rotunda oposición al premio y amenazar sobre las graves consecuencias que pueden sufrir las relaciones bilaterales entre ambos países.Además, el aparato del gobierno de Beijing ha evitado que la noticia aparezca en las portadas de los medios y la ha relegado a notas editoriales en las que se define a Liu Xiaobo como un "delincuente" y la concesión del Nobel como una "blasfemia", parafraseando el comunicado hecho público el viernes pasado por el Ministerio chino de Exteriores.Aunque la mayoría de chinos ignoran quién es Liu Xiaobo, la censura que el régimen está ejerciendo sobre el asunto está despertando la curiosidad en muchos ciudadanos de la República Popular, en la que las manifestaciones de estudiantes de Tiananmen que el intelectual lideró junto con otros activistas, está considerada todavía hoy como un tabú. Liu Xiaobo, escritor y antiguo profesor universitario, pasó 20 meses en la cárcel por su papel en las protestas a favor de la democracia de la plaza de Tiananmen (1989), en las que murieron cientos de personas, tras la intervención del ejército. Más tarde fue internado tres años en un campo de reeducación por el trabajo, y ha estado constantemente sometido a acoso y supervisión policial. l 25 de diciembre del año pasado un tribunal de Pekín lo sentenció a 11 años, tras un juicio celebrado dos días antes que duró menos de tres horas, por "incitar a la subversión del poder del Estado".