Peña Nieto apuesta a reforma energética
El presidente de México propone una reforma que tocaría normas constitucionales para incorporar inversiones privadas en petróleo.
México. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, en acaso la jugada más arriesgada de los ocho meses iniciales de su sexenio, anunció ayer el envío al Congreso de un proyecto de reforma energética que pondría fin a la prohibición de las inversiones privadas en la industria petrolera, una piedra angular del orgullo nacional mejicano cuya producción ha caído bruscamente en los últimos años.
Peña Nieto dijo que se reformarían dos artículos de la Constitución para permitir una mayor colaboración de firmas privadas y así incrementar la producción de petróleo. En concreto, la reforma propone iniciar contratos de utilidad compartida con compañías privadas que colaborarán en exploración y extracción de petróleo. El estado también otorgaría permisos para que otras firmas inviertan en refinación, transporte y almacenamiento de hidrocarburos.
Peña Nieto, líder actual del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al que perteneció el expresidente Lázaro Cárdenas (uno de los responsables de la nacionalización del petróleo en 1938), busca terminar con 75 años de monopolio estatal, algo impensado en México hasta hace muy poco tiempo.
Durante décadas, en actos oficiales y marchas sindicales la consigna en México ha sido “el petróleo es de los mejicanos” y “no a la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex)”.
El petróleo es el símbolo de la soberanía nacional en México y está asociado de manera estrecha con el nombre de Cárdenas, conformando juntamente el núcleo del nacionalismo mejicano que se sintetizó durante décadas en las siglas del PRI.
El mandatario señaló que la industria ha disminuido “sustancialmente”, con una caída de 25 por ciento en la última década. Expertos dicen que el país podría pasar de ser un importante productor de petróleo a ser un importador de energéticos en pocos años. Explicó que Pemex no tiene el equipo ni el conocimiento para explorar en aguas profundas del Golfo de México, algo que podría llevar a descubrir mayor volumen de reservas. Peña Nieto fijó el objetivo de incrementar de 2,5 millones de barriles al día de producción a tres millones a 2018, y 3,5 para 2025.
Aunque algunos sectores empresarios lo tildan de “insuficiente” o “tibio”, el proyecto de reforma ha recibido fuertes críticas porque propone cambios a uno de los pilares de la Constitución, el artículo 27, que estipula que el petróleo pertenece a la nación.
Una encuesta de 2012 hecha por el Centro para la Investigación Económica y la Enseñanza dijo que el 77 por ciento de la gente considera que la inversión extranjera beneficia al país, pero 65 por ciento se opuso a que haya inversión extranjera en la industria petrolífera.
Niegan una privatización. Peña Nieto propuso que, sin privatizar Pemex, se celebren "contratos de utilidad compartida" en materia petrolera con el capital privado y aumente la participación privada en generación eléctrica.
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