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Partidarios y detractores del gobierno chocaron en El Cairo

Al menos tres personas murieron ayer en los enfrentamientos entre simpatizantes y detractores del gobierno en la capital egipcia.

03 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Partidarios y detractores del gobierno chocaron en El Cairo

Al menos tres personas murieron ayer en los enfrentamientos entre simpatizantes y detractores del gobierno en la capital egipcia.

El Ministerio de Salud indicó además que los choques en la Plaza Tahrir (Liberación), el epicentro de los disturbios, dejaron 639 heridos, aunque la cadena qatarí Al Jazeera citó fuentes médicas y elevó a 1.500 los lesionados.

Los defensores de Mubarak irrumpieron en la plaza central de la capital egipcia y atacaron a los miles de manifestantes que reclaman la renuncia del mandatario con golpes de puños, palos y cócteles molotov.

Fue el noveno día consecutivo de protestas, que dejaron unas 300 víctimas fatales, según cifras de la ONU."No somos violentos y somos mayoría", expresó uno de los manifestantes que apoyaban a Mubarak.

Ante la pasividad del ejército, que prometió no reprimir a ninguno de los grupos, los periodistas extranjeros decidieron alejarse a un hotel ubicado a cinco cuadras de la plaza, desde donde se pudo observar a miles de partidarios del jefe de Estado que caminaban hacia el Museo de Historia.

Los periodistas sufrieron ayer continuos actos de violencia por parte de los seguidores del gobierno, que cantaban: “Larga vida a Mubarak” y “Queremos a Mubarak”.

“No necesitamos a los políticos. Vamos a seguir en la plaza. No sabemos dónde está (el opositor y Nobel de la Paz, Mohamed) El Baradei, pero vamos a seguir y no necesitamos más organización que resistir en la plaza”, manifestó Mahmud Mamdouh, un contador de 30 años.

Saleh Sallm, profesor desempleado, dijo que “Mubarak tiene que resolver el problemas de los miles de profesores desocupados, él es el responsable de lo pasa en el país y no los manifestantes”.

Los opositores a Mubarak dicen que sus partidarios son en realidad miembros de las fuerzas policiales vestidos de civil, una acusación que negó el Ministerio del Interior.

Tras el ataque, El Baradei llamó al ejército a intervenir para detener los enfrentamientos, pero los soldados permanecieron en alerta.

Durante la madrugada, los enfrentamientos se reanudaron con dureza.