Para Correa, el golpe no ha terminado
"En cualquier momento, algún loco nos puede meter un tiro", afirmó el presidente de Ecuador, quien además ordenó una depuración de la policía.
Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró ayer que "el golpe no ha terminado" en relación con la sublevación policial de hace seis días, y afirmó que en cualquier momento "algún loco nos puede meter un tiro". En declaraciones a corresponsales extranjeros, el mandatario destacó: "Los gobiernos progresistas de América latina, los que queremos un verdadero cambio de estructuras, enfrentamos una conspiración permanente; para nosotros el golpe no ha terminado, continúa, lo del día jueves (30 de septiembre) pudo haber sido una medición, debemos prepararnos para el resto"."Vamos a investigar ... todas estas cosas hasta el fondo y tratar de tomar todas las precauciones para que no se vuelvan a repetir a futuro", dijo el mandatario ecuatoriano.Correa manifestó luego: "No hay revolución sin contrarrevolución, aquí lo que se ha revelado es la contrarrevolución que siempre hemos tenido".El 30 de septiembre, los agentes del principal cuartel policial protestaron por la supuesta eliminación de beneficios económicos y agredieron a Correa lanzándole una bomba de gas lacrimógeno, que explotó cerca de su cabeza cuando llegó a enfrentar la situación.Tras el ataque, el jefe de Estado fue evacuado hacia un hospital policial cercano, en donde los uniformados lo mantuvieron retenido hasta que –en la noche– el gobernante fue rescatado en un operativo de fuerzas militares.El alzamiento dejó siete muertos y más de 200 heridos. El país se encuentra bajo estado de excepción hasta mañana.Por otro lado, el ministro del Interior, Gustavo Jalkh, confirmó que la fiscalía dispuso "la detención de unos 46 integrantes de la policía directamente relacionados con los hechos del 30 de septiembre".La Fiscalía General de Ecuador comunicó las 46 detenciones, que se suman a las de un dirigente de la opositora Sociedad Patriótica y al pedido de captura de otro, mientras el presidente Rafael Correa llamó a "depurar" la Policía Nacional.Entre los imputados, están Fidel Araujo y Pablo Guerrero, vinculados con la Sociedad Patriótica del ex presidente Lucio Gutiérrez (2003-05).Araujo, detenido anteayer, negó haber dirigido las protestas y aseguró que asistió al cuartel policial donde se inició la sublevación como "un ciudadano" que rechazaba una decisión "democráticamente".Los agentes también buscaron a Guerrero, ex abogado de Gutiérrez, pero no lo encontraron ni en su casa, ni en su oficina. Sin embargo, aseguró la TV que está fuera de la capital y que considera la orden de prisión como una "represalia".El presidente precisó que en la policía "hay un núcleo ideológico de extrema derecha sanguinaria, herederos de la época policial donde se secuestraba a la gente, donde se secuestraba en los calabozos y se les hacía desaparecer".Consultado por los responsables de la conspiración, Correa respondió: "Detrás de esto está la Sociedad Patriótica de los Gutiérrez (el ex presidente Lucio y su hermano Gilmar), eso es claro".El ex presidente Gutiérrez (2003-2005), quien regresó de Brasil (en donde estuvo desde antes de la insurrección), declaró que "no hay ningún intento de golpe de Estado, todo es mentira, un show perverso de Correa... lo voy a demandar por daño moral... no puedo permitir que se mancille impunemente mi honor a nivel nacional e internacional".Correa aclaró después: "Nada tiene que ver (en la sublevación) la administración (de Barack) Obama, al contrario se portó muy solidaria, me llamó la propia Hillary Clinton".La Casa Blanca informó asimismo en Washington que el presidente Barack Obama llamó a su colega ecuatoriano para reiterarle su respaldo. "El presidente destacó la importancia de resolver cualquier conflicto en Ecuador en el contexto del orden democrático y constitucional del país", señaló el comunicado de Washington.Correa, volvió a agradecer ayer "no sólo el respaldo, sino la eficacia" de los presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) ante la sublevación. Destacó de manera especial las llamadas de sus colegas de Colombia –país con el que Ecuador aún no tiene normalizadas las relaciones diplomáticas–, Juan Manuel Santos, para darle su respaldo, y de Perú, Alan García, quien cerró la frontera común apenas supo de la sublevación.

