El pacto fiscal de la UE no despeja dudas
Los mercados cayeron a pesar del acuerdo alcanzado el viernes en Bruselas. Si el euro explota, Europa no resistirá, afirmó Sarkozy.
Bruselas. El nuevo acuerdo europeo para reforzar la disciplina fiscal y atajar la crisis, en el que están dispuestos a participar todos los socios de la UE menos el Reino Unido, plantea por el momento más preguntas que respuestas y no ha logrado calmar a los mercados, que ayer de nuevo registraron una tendencia bajista. La Comisión Europea (CE) se esfuerza por convencer de la viabilidad y contundencia de las medidas, aunque no tuvo más remedio que admitir que nada se sabe aún del desarrollo concreto del acuerdo ni del modo en que se podrá supervisar su cumplimiento e imponer sanciones."No tiene fundamento decir que este tratado es inaplicable", afirmó ayer el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, e insistió en que se trata de un pacto "efectivo y viable".Rehn sostuvo que la mayoría de los compromisos que incluye el nuevo pacto fiscal puede aprobarse sin necesidad de modificar el Tratado de Lisboa, pero evitó destacar que para que la CE pueda decidir de manera más directa sobre la apertura de procedimientos por déficit excesivo –ahora tiene que aprobarlo el Consejo– no basta con una legislación secundaria.Además, la negativa de Gran Bretaña a participar en el acuerdo, aunque sirvió para unir a los demás socios europeos en torno a Alemania y agiliza de alguna manera el proceso (ahora planteado como un acuerdo intergubernamental fuera de la UE), complica su puesta en marcha y obliga a buscar rodeos legales que permitan implicar a las instituciones comunitarias."La clave está en cómo se sanciona a los países que incumplan ese tratado", comentó ayer una fuente comunitaria, y recordó que "la CE no puede implicarse en sanciones de cuestiones acordadas fuera de la UE", para agregar: "De momento, tenemos un acuerdo sin sanciones".Más allá de las cuestiones de forma, preocupa también el contenido. La introducción en las constituciones nacionales de la "regla de oro", para garantizar el equilibrio en los presupuestos de los países y limitar el déficit estructural anual al 0,5 por ciento del PIB, es rechazada por los socialistas franceses.El candidato socialista a las presidenciales de mayo, François Hollande, quien según encuestas podría reemplazar al actual jefe de Estado, Nicolas Sarkozy, anunció ayer que si es elegido el año próximo renegociará el acuerdo de la cumbre europea. Por su parte, Sarkozy, en una entrevista publicada ayer por el diario Le Monde, destacó la necesidad de intervención del Banco Central Europeo (BCE) y mostró su confianza en que ayude a calmar "los temores infundados" sobre las deudas soberanas.Sarkozy advirtió que la Unión Europea (UE) no "resistirá" una eventual "explosión" del euro, al tiempo que defendió su plan anticrisis de reforma de los tratados y remarcó que "otra Europa está naciendo". "El euro es el corazón de la UE. Si explota, Europa no resistirá", advirtió.Desde Londres, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, mostró su "amarga decepción" por el resultado de la cumbre en Bruselas y advirtió que su país se enfrenta al aislamiento. A su vez, Cameron acudió ayer sin Clegg al Parlamento para explicar su rechazo al pacto europeo.La incertidumbre que rodea el nuevo tratado motivó ayer la advertencia de la agencia de calificación Moody's de revisar la nota de deudas soberanas de los países de la Eurozona y provocó un retroceso en todas las bolsas europeas.
Las bolsas, hacia abajo
La baja más fuerte de las bolsas de Europa la registró el selectivo de Milán, un 3,79 por ciento, lo que no facilita la difícil semana a la que tendrá que hacer frente el primer ministro de Italia, Mario Monti, en la que se han convocado paros contra su recorte de 30 mil millones de euros.
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