Una oración para un tiempo doloroso
“Papa reza para que se acabe la violencia y regrese la paz”. Javier Soteras.
"Papa reza para que se acabe la violencia y regrese la paz". La pancarta estaba en manos de un grupo de jóvenes que hacían las veces de valla humana a lo largo del trayecto del "papamóvil" que recorría en la tarde del viernes las calles de la ciudad mejicana de León. Ese grito juvenil es expresión de todo un pueblo que padece el flagelo del crimen organizado y el narcotráfico. El presidente, Felipe Calderón, le dio la bienvenida a Benedicto XVI haciéndose eco del dolor que brota de la sangre derramada en estas tierras en los últimos seis años."Su presencia tiene significado enorme en horas aciagas, en especial ante la violencia despiadada del crimen organizado, siniestro rostro de la maldad", reflexionó Calderón.La guerra contra el narcotráfico –o lucha contra la delincuencia organizada– es en México un conflicto armado interno que enfrenta el Estado contra las bandas que controlan diversas actividades ilegales, en especial el tráfico de drogas. Esta situación comenzó el 11 de diciembre de 2006, cuando el gobierno federal anunció que iniciaría una "batalla" contra el crimen organizado en el estado de Michoacán, donde a lo largo del 2006 se habían contabilizado cerca de 500 asesinatos de miembros de los carteles del narcotráfico. Para enfrentarlos, el gobierno mejicano ha privilegiado el uso de las fuerzas armadas. En todo este tiempo de luchas fratricidas ya han muerto más de 60 mil mejicanos. Para muchos de aquí, porque la búsqueda de una solución comenzó tarde.Benedicto XVI no sólo no esquiva la invitación desafiante de este tiempo doloroso de los mejicanos, sino que, con el reconocimiento del terrible sinsentido de lo que lleva a la destrucción de la convivencia, alienta a mirar hacia adelante sin entristecerse. Al final de su discurso de arribo a México, el Papa se hizo portavoz del clamor de este pueblo: "En estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo, para que haga honor a la fe recibida y a sus mejores tradiciones; rezaré especialmente por quienes más lo precisan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia".Será, con seguridad, una oración que tendrá como destinatarios mucho más que a los mejicanos.
*Director de Radio María Argentina. Desde México.

