La ONU pone fin a su misión de observadores en suelo sirio
El Consejo de Seguridad busca crear una oficina en Damasco para seguir el conflicto de cerca. Rusia convocó una reunión del Grupo de Acción para pedir el cese de la violencia.
Nueva York. El Consejo de Seguridad de la ONU descartó ayer ampliar el mandato de la Misión de Observación de Naciones Unidas en Siria (Unsmis), iniciándose su repliegue en los próximos días, mientras el gobierno sirio eleva la intensidad de su represión sobre los civiles en los barrios y localidades controlados por rebeldes. El presidente de turno del Consejo de Seguridad, el embajador francés Gérard Araud, dijo que "La Unsmis se acaba". "Todos tenemos la impresión de que no se dan las condiciones para la prolongación", afirmó, aunque agregó que la presencia de la ONU en Siria seguirá.En una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Araud manifestó su apoyo a la apertura de una oficina de conexión en Damasco.El mandato de la misión vence este domingo a medianoche. Para su prolongación se habían puesto como condiciones que haya menos violencia y el cese del uso de armas, algo que no se cumplió.Por su parte, Rusia instó a mantener la presencia de la ONU en Siria ya que su salida en medio del actual conflicto armado podría traer "graves consecuencias negativas", no sólo para esa nación, sino para toda la región.El embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, lamentó el final de la Unsmis. "Pero somos optimistas en relación a una reforma de la presencia de la ONU en Siria", aclaró.Al mismo tiempo, anunció para hoy un encuentro con el grupo de acción para Siria junto con los embajadores de Irán y Arabia Saudita en Nueva York.El canciller francés, Laurent Fabius, volvió a pedirle al presidente sirio, Bachar al Assad, que renuncie, durante una visita a Jordania."Vemos que Al Assad está masacrando a su pueblo. Debe irse y cuanto antes mejor", dijo durante una visita al campamento de refugiados de Saatari, levantado por Jordania para acoger a los refugiados de la violencia en Siria.Además, destacó que París no suministra armas a los rebeldes sirios y que el Ejército Libre Sirio sólo recibe de Francia "ayuda logística".En tanto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, volvió a apelar al gobierno sirio y a la oposición que pongan freno a la violencia e inicien un diálogo político."Los sirios sufrieron demasiado y durante demasiado tiempo. Esto no puede continuar", expresó.El conflicto entre el gobierno de Al Assad y la oposición armada ya se cobró 18 mil vidas, según Ban Ki-moon. Al menos 150 mil sirios huyeron a los países vecinos.Pese al creciente aislamiento internacional del régimen, las fuerzas gubernamentales prosiguieron con sus bombardeos a los feudos opositores y Alepo, escenario desde hace un mes de un brutal batalla por su control, fue de nuevo una de las ciudades más castigadas.En el plano político, Al Assad designó ayer a tres ministros y un nuevo gobernador para la provincia de Alepo.En coincidencia con estos cambios, el coronel Yaarab al Charaa, quien fue jefe de la oficina de la Seguridad Política en Damasco y es primo del vicepresidente sirio, el sunita Faruq al Charaa, anunció ayer su deserción del régimen y su adhesión a la revolución."Los rebeldes no nos superan"Confiado. El canciller sirio, Walid al Moallem, desestimó ayer a las fuerzas rebeldes y a quienes los apoyan a nivel internacional al tacharlos de incapaces de superar a las filas que permanecen fieles al régimen. "Los que piensan que el ejército sirio será derrotado están soñando", dijo Al Moallem, en un mensaje que busca tranquilizar a los seguidores del presidente Al Assad.

