Obama teme que extremistas dominen Siria
En Jordania, el presidente estadounidense advirtió sobre el futuro sirio. Destacó la necesidad de una oposición creíble y lista para entrar en escena. Insistió en que Al Assad debe irse. Antes de dejar suelo israelí, realizó visitas simbólicas. Hoy regresa a EE.UU.
Ammán. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó ayer en Ammán su temor de que "Siria se convierta en un paraíso de extremistas" cuando el presidente Bachar al Assad sea derrocado, por lo que destacó la necesidad de tener una "oposición cohesionada". El conflicto sirio fue el tema principal de las conversaciones que mantuvo Obama con el rey Abdalá II de Jordania, adonde llegó ayer por la tarde, en la última etapa de una visita por Medio Oriente que lo llevó también a Israel y Palestina.Durante la rueda de prensa posterior a la entrevista con el monarca, Obama afirmó que "algo se rompió en Siria y no se va a ensamblar de nuevo perfectamente de forma inmediata, incluso si (el presidente sirio, Bachar) al Assad se marcha"."Estamos intentando evitar divisiones sectarias en el futuro Estado sirio", señaló el mandatario estadounidense, para quien es necesario acelerar la transición política.En ese sentido, Obama explicó que sus esfuerzos están encaminados a impedir que la opresión sea sustituida por más opresión y a que en el futuro haya libertad y oportunidades en Siria.Asimismo, expresó sus reservas sobre la entrega de ayuda militar a la oposición siria por el temor a que las armas caigan en manos de extremistas. "Al Assad debe irse", reiteró.Aprovechó la rueda de prensa para anunciar un envío adicional de 200 millones de dólares para ayudar a Jordania a asistir a los más de 460 mil refugiados sirios que se encuentran en su territorio.El rey Abdalá, por su parte, se comprometió a mantener abierta la frontera con Siria, aunque indicó que el número de refugiados sirios en su país podría duplicarse a fin de año, por lo que pidió ayuda a la comunidad internacional.El rey y la corte militar de Jordania dieron a Obama una bienvenida con gaitas y una unidad de guardias con espadas, antes de que los gobernantes iniciaran su conversación. "Una oportunidad". Otro de los asuntos abordados en la reunión con Abdalá II fue el conflicto palestino-israelí, sobre el que, tras su visita a Israel y Cisjordania, Obama cree que hay "una oportunidad" para encontrar una solución. En ese sentido, reconoció que él no trajo ninguna propuesta bajo el brazo, ya que vino a escuchar, y será el secretario de Estado, John Kerry, quien siga el asunto.En su opinión, con la resolución del conflicto, "el pueblo israelí estaría seguro y el palestino sería libre, mientras que los niños de ambas partes tendrían una vida mejor, la región en su conjunto se fortalecería y el mundo sería más seguro".Previo a su llegada a Jordania, Obama concluyó una visita de tres días a Israel. Acompañado del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente Shimon Peres, Obama rindió homenaje a los héroes del país y después visitó el monumento Yad Vashem a las víctimas del Holocausto.Antes de que viajara a Jordania, Obama se reunió con Netanyahu. Entre esas entrevistas, visitó la Iglesia de la Natividad en Belén, en Cisjordania.El mandatario estadounidense tiene previsto visitar hoy la ciudad monumental de Petra, antes de terminar su viaje a Jordania y, con él, su gira por la inestable región.
Israel pidió perdón
Diálogo reabierto con Turquía. El gobierno israelí aceptó ayer reanudar relaciones diplomáticas completas con Turquía, en un giro inesperado. Para ello, se disculpó por un abordaje naval fallido, en el que murieron nueve activistas turcos que iban a la Franja de Gaza en una flotilla internacional. Los trágicos sucesos ocurrieron en 2010.
Obama, mediador. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue quien anunció la reanudación de relaciones después de mantener una conversación telefónica con su par turco, Recep Tayyip Erdogan. La llamada de 20 minutos fue negociada por el presidente Barack Obama antes de marcharse de ese país hacia Jordania.
Intereses comunes. El anuncio fue una marcha atrás inesperada por parte de Netanyahu, que había rechazado exhortaciones a disculparse ante Turquía. Pero los intereses de ambos países, como los temores de que la guerra siria llegue a sus territorios, pesaron más ahora. La normalización de relaciones incluye el envío de embajadores y la cancelación de medidas judiciales contra soldados israelíes.

