Obama: Se merecen el fin de la ocupación
En suelo palestino, el presidente estadounidense dijo que los asentamientos judíos dificultan la paz. Con Abbas, se reunió tres horas.
Ramallah. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, destacó ayer, en su primera visita a Ramallah (Cisjordania) desde que llegó al cargo, que los palestinos "se merecen el fin de la ocupación" y consideró que los asentamientos judíos dificultan la paz, aunque no demandó explícitamente a Israel congelar su construcción. En una conferencia de prensa conjunta con el presidente palestino, Mahmud Abbas, tras reunirse durante unas tres horas en la residencia de Mukata de Ramallah, Obama reconoció que en la situación actual es "muy difícil" conseguir la paz e instó a las dos partes a ceder en sus posiciones para poder retomar las negociaciones."Si la única forma de iniciar negociaciones es tenerlo todo resuelto, entonces nunca llegaremos a los asuntos centrales", indicó el mandatario.El presidente estadounidense consideró que la continuación de la construcción de colonias en Cisjordania y Jerusalén Este por parte de Israel "no es apropiada ni constructiva" para el proceso de paz.Afirmó que el plan anunciado por el gobierno israelí para construir en la polémica zona E1, al este de Jerusalén, "es un ejemplo" de actitudes que hacen "cada vez más difícil la solución de dos Estados", a la que consideró "la mejor y quizá la única solución pacífica".No obstante, no reclamó a Israel que congele la construcción de asentamientos, como hizo hace tres años. Insiste en su reclamo. Sin embargo, Abbas recalcó que "el deber del gobierno israelí es al menos cesar en la construcción de asentamientos" para poder encontrar una vía de diálogo. "Las nuevas generaciones de palestinos, cuando ven asentamientos por todas partes en Cisjordania, ya no confían en la solución de dos Estados", subrayó para resaltar la frustración de los palestinos, que Obama también reconoció.Fuentes palestinas indicaron que Abbas mantendrá su demanda de que Israel cese de construir colonias para retomar las negociaciones de paz.Obama llegó a Ramallah procedente de Jerusalén. Viajó junto al secretario de Estado, John Kerry, y el resto de su delegación a bordo de dos grandes helicópteros, que aterrizaron en el recinto de la Mukata y levantaron una gran polvareda.Abbas lo recibió con una breve ceremonia en la explanada de la residencia, junto a la cual se encuentra el mausoleo del histórico líder palestino Yasser Arafat.Banderas estadounidenses y palestinas, fuertes medidas de seguridad y alfombras rojas sirvieron de trasfondo a una ceremonia en la que no abundaron las sonrisas y bromas que caracterizaron el miércoles su recibimiento en Israel. Cohetes y protestas. Poco antes de que Obama llegara a Ramallah, dos cohetes disparados desde la Franja de Gaza impactaron en Israel sin causar daño, en el primer ataque de este tipo desde noviembre. El hecho fue reivindicado más tarde por un grupo radical salafista. En tanto, cerca de 300 palestinos se concentraron en una céntrica plaza de Ramallah para expresar su rechazo al presidente estadounidense, a poca distancia de la Mukata. Expresaron su rechazo agitando un zapato en sus manos, uno de los mayores insultos que puede infligir un árabe.Por su parte, el primer ministro de Gaza, Ismail Haniye, dijo que no espera "ningún resultado de esta visita", ni que Obama "vaya a cambiar la ecuación política en el terreno".
Zona de riesgo
Amenaza iraní. El líder supremo iraní, el ayatolah Alí Jamenei, dijo que su país arrasará ciudades israelíes si es atacado. "Los líderes israelíes a veces amenazan a Irán, pero saben que, si hacen la más mínima cosa, la República Islámica arrasará Tel Aviv y Haifa hasta los cimientos", recalcó Jamenei en una alocución pública con motivo del año nuevo persa, que empezó ayer.
Presión para entrar en Siria. Dos influyentes senadores urgieron ayer a Obama a considerar acciones militares, como ataques aéreos preventivos, para derrocar al régimen de Bachar al Assad y poner fin a la guerra en Siria, que ya dura dos años.
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