Obama defiende la vigilancia masiva
Luego de que la prensa reveló que el gobierno vigila comunicaciones de millones de personas, el presidente afirmó que cuenta con el respaldo demócrata y republicano para hacerlo. “No se puede tener ciento por ciento de seguridad y de privacidad”, dijo el presidente.
Washington. Acorralado por practicar como presidente lo que criticó como candidato, Barack Obama defendió ayer los dos programas de masiva vigilancia de las comunicaciones que el público acaba de conocer y aseguró que no se escuchan las conversaciones de los ciudadanos y que sólo se afecta mínimamente la privacidad de algunos, un precio que, según él, vale la pena pagar para mantener a la nación a salvo del terrorismo.
Obama aseguró además que los programas de espionaje de llamadas y comunicaciones en Internet cuentan con un “amplio apoyo bipartidista” en el Congreso y son continuamente supervisados.
Desde California, donde se reunió con el presidente chino, Xi Jinping, Obama aseguró que estos programas “ayudan a prevenir ataques terroristas” y fueron revisados por su equipo de asesores, por el Congreso y la Justicia.
Según el mandatario, “no se puede tener cien por ciento de privacidad y cien por ciento de seguridad”, y agregó que se logró “el equilibrio adecuado” pese a las comparaciones con el “Gran Hermano” de los programas de espionaje revelados por la prensa esta semana.
Inicio de la polémica. El periódico británico The Guardian reveló esta semana que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y el FBI recogen todos los días registros de llamadas de millones de clientes de la operadoras de telefonía.
Además, ayer se conoció que también se recaban datos de los servidores de las grandes empresas estadounidenses de Internet, entre ellas Microsoft, Yahoo, Facebook, Skype o Apple, sobre comunicaciones en el extranjero.
Obama insistió ayer en que “nadie escucha el contenido de las llamadas telefónicas” (algo que debe contar con orden judicial) y señaló que el programa secreto que requiere los datos de contactos telefónicos en Estados Unidos se limita a recabar detalles como duración de la llamada o número de teléfono para investigar conexiones terroristas.
“El Congreso es informado de forma continua sobre cómo se realiza (el espionaje secreto), hay un gran rango de salvaguardas y los jueces federales supervisan todo el programa”, apuntó el mandatario, que reiteró el apoyo existente tanto entre republicanos como demócratas.
En lo referente al programa de espionaje de servidores de gigantes de Internet de la NSA, conocido como Prism (Prisma), Obama señaló que “no se aplica a ciudadanos estadounidenses o personas que residen en Estados Unidos”.
El presidente estadounidense también criticó las filtraciones de estos programas clasificados por parte de la prensa y aseguró que no comparte que se los presente como medidas “de alguna manera sospechosas”.
“Si cada paso que damos para intentar prevenir el terrorismo acaba en la primera plana de un diario o en la televisión, presumiblemente las personas que nos intentan atacar serán capaces de esquivar nuestras medidas preventivas”, indicó el mandatario.
Tiroteo y muerte en una universidad
Cerca de donde estaba Obama. Al menos siete personas murieron ayer en un tiroteo que finalizó en la biblioteca de la Universidad de Santa Mónica, en el sur de California, donde el presunto autor de los disparos fue abatido por la policía, informaron agentes policiales. En ese momento, Obama se encontraba cerca de Santa Mónica en un evento de recaudación de fondo.
Una carrera fatal. Dos cadáveres fueron encontrados en una casa incendiada que fue quemada por un hombre cuya descripción se parece a la del tirador, según la prensa. Testigos relataron que el hombre corrió desde la casa hasta la calle, donde robó un vehículo y mató a sus ocupantes. También disparó contra un ómnibus mientras se dirigía a la universidad, donde estudian unas 30 mil personas.
Al menos siete muertos. La jefa de la policía de Santa Mónica, Jacqueline Seabrooks, explicó que al menos seis personas fueron asesinadas, a lo que se agrega el presunto atacante. Indicó que las personas halladas muertas en la casa posiblemente conocían al tirador, pero que el resto de las víctimas fueron asesinadas al azar.

