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"No nos escuchan, sólo reprimen"

La comunidad negra de Tottenham se queja de quedar acorralada por los recortes sociales y el acoso policial. Esta zona sufre uno de los desempleos más elevados de Gran Bretaña.

12 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
"No nos escuchan, sólo reprimen"

Londres. Bobby, nombre ficticio, sonríe cuando habla de la tentación. "Es difícil pasar por delante de un comercio que está siendo saqueado y no llevarse una computadora que sabés que no te vas a poder comprar". Bobby tiene 24 años. Es negro, abandonó los estudios universitarios, aunque habla de economía y de política con fundamento, y reside en el barrio londinense de Tottenham. Admite que estaba presente en los disturbios que sacudieron el fin de semana pasado este barrio, en el que cualquier joven hablaba de un número 10 que no es el de Downing Street. Así llamaban al centro juvenil al que asistían, que cerró en junio debido al drástico recorte presupuestario.Lo dirigía un hombre nacido en la Guyana hace más de 50 años al que todos conocen como "uncle (tío) Berkeley", y quien explica: "Este pillaje no es fruto de un conflicto racial. En Enfield (otro barrio de la capital británica), la gran mayoría de los saqueadores son blancos".La furia no es cosa sólo de africanos o caribeños de origen, es asunto de gente joven, aunque algunos mayores también fueron filmados por las cámaras en los saqueos."La gran mayoría son hombres jóvenes, desempleados, alumnos adolescentes problemáticos que piensan que no les servirán los estudios. Además, ahora están de vacaciones y no tienen dónde ir por la noche", precisa Berkeley."Pero lo que más irrita son los registros aleatorios que casi siempre afectan a los negros. Porque ahora, además, vienen agentes de otros distritos o ciudades que no conocen a nadie. Ni siquiera a mí, que trabajo con la policía", agrega.La crisis económica causa estragos y los subsidios a los estudiantes y para el transporte se han reducido o eliminado.Pero Berkeley, que se apresura a condenar el vandalismo que vive Gran Bretaña desde hace días, apunta otra queja muy extendida. "Las autoridades no nos escuchan ni quieren saber por qué ocurre lo que ocurre", comenta.La comunidad negra se siente estigmatizada, la ira es palpable. Junto a la cinta que precinta High Road, un hombre habla furioso y arremete contra la discriminación policial, a tres metros de varios uniformados que vigilan esta calle de Tottenham, muy cerca de la comisaría donde un grupo de mujeres reclamó el jueves, sin éxito, explicaciones sobre la muerte de Mark Duggan, el chispazo que desató la violencia en Londres. Zona de caos. El alquiler de un departamento pequeño cuesta alrededor de mil euros al mes en este barrio que forma parte del municipio de Haringey, el lugar de Europa en el que más lenguas se hablan –alrededor de 300– y el que sufre el mayor desempleo de Londres y uno de los más elevados de Gran Bretaña. Hay niños implicados en los altercados: dos de los detenidos tienen 11 años. La protección familiar se desvanece.A Thomas Johnson, a punto de acabar los estudios de periodismo a sus 24 años, no le sorprende que chicos se sumen al pillaje. "No sería extraño que una madre y su hijo se fueran a robar juntos", explica. Tottenham no prospera. "En poco más de 10 cuadras de High Road fueron reemplazados 10 locales de comida por 10 casas de apuestas. Muchos creen que no hay otra salida", comenta Donovan, un estudiante de música de 19 años, mitad jamaiquino, mitad inglés. Y quienes consiguen recursos se mudan a barrios acomodados en el mismo municipio de Haringey. "Hace 30 años estalló un conflicto que fue racial. Ahora es diferente. La gente tiene más información y sabe que la gran corrupción es la de Rupert Murdoch (el magnate de la prensa) o la del sistema financiero. Y también sabe que se salvó a los bancos con el dinero público. Esto es robar a los pobres para dárselo a los ricos", concluye Bobby. Para colmo, fue cancelado el partido del sábado entre el Tottenham Hotspur y el Everton.