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"No hay democracias consolidadas en la región"

Francisco Nieto Guerrero. Crispación: la polarización que fomentan algunos gobiernos no es sostenible a largo plazo, considera este ex diplomático.

01 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
"No hay democracias consolidadas en la región"

"¿Vio lo que pasa en Ecuador? Es que en la región no hay democracias consolidadas". Antes de darse tiempo para escuchar la primera pregunta y apenas después del saludo de presentación, el venezolano Francisco Nieto Guerrero, académico de Georgetown, emite su primer juicio, contundente, sobre las algunas de las razones de los males que nos aquejan en la región. Nieto Guerrero, ex diplomático de su país y ex director del Proyecto Anticorrupción de la Universidad de Georgetown, está en esta ciudad para coordinar en la Universidad Católica un curso sobre las relaciones interamericanas.Deja que el fotógrafo haga un par de tomas y sigue: "Las democracias avanzan o retroceden en la medida en que logran solventar sin traumas todos los problemas que se le presentan, esto es, por las vías institucionales. De allí que la fortaleza de las instituciones es una pieza fundamental en la democracia. La democracia se basa en varios elementos. Uno de ellos es la separación de poderes, el respeto al Estado de derecho, las libertades públicas; todo eso es un conjunto de elementos que se sustentan en las instituciones, y tiene que haber instituciones fuertes para que eso se pueda producir. Si un poder domina sobre otro, evidentemente esto perjudica a las instituciones y las pone 'al servicio de'. El problema es las instituciones deben estar al servicio del ciudadano y nadie más. –Allí radica uno de los principales que tenemos en América latina… –Nuestro desafío es crear ciudadanos. Ciudadanos son personas que conocen sus derechos y reclaman su ejercicio. Ese es un reto difícil para las democracias. Es por eso que estamos sorprendidos con lo de Ecuador. Parecía que no pasaba nada allí, pero miren, la democracia es frágil. La democracia sigue siendo algo que tenemos que conseguir todos los días trabajando duro. A veces los dirigentes no se dan cuenta y pueden llevarla al colapso. –¿Qué se hace en esos casos? –Yo parto de un principio: no a los golpes de Estado. Pero las amenazas existen y hay que tenerlas presente, porque en la asepsia de un estudio académico podemos diseñar modelos ideales que cuando se trasladan a la realidad pierden toda utilidad. El ciudadano debe entender que la democracia es el único sistema de gobierno para vivir y desarrollarnos como personas y comunidad. –¿Cómo se implanta esa conciencia de la necesidad de ser ciudadanos en el sistema de convicciones colectivas de una sociedad? –Por medio de la educación. Es la única forma. Darle educación a la gente es darle instrumentos para afrontar los retos y no dejarlos desnudos de recursos para una realidad. Eso le da libertad a la gente; libertad colectiva e individual. –¿Hasta qué punto es perjudicial la polarización que existe en algunos países y que parecen propiciar ciertos gobiernos? –Es dañina por donde se la mire. De la polarización surgen regímenes populistas. En Venezuela llega a extremos inauditos. Es un instrumento para mantenerse en el poder. Tarde o temprano el efecto se revierte porque la crispación es muy difícil de mantener. La gente quiere vivir en paz y concordia. La polarización, la crispación, la violencia, no son soportables por un período largo.