Un nene holandés planteó una radical solución para el euro
Inspirado en una pizza, Jurre Hermans, de 11 años, propuso un regreso de Grecia al dracma. Ganó una mención especial del jurado en un concurso.
Londres. Un nene de 11 años fue adonde muchas de las grandes mentes en materia económica en Europa temen adentrarse y propuso una solución radical para los problemas del euro, para lo que usó una pizza como inspiración. La participación de Jurre Hermans en el Premio de Economía Wolfson, competencia internacional para hallar el "mejor plan de contingencia para una desarticulación del euro", ganó ayer una mención especial del panel de jueces.La sugerencia hecha por Hermans es que los griegos reciban dracmas a cambio de sus euros, y que cualquiera que saque euros de Grecia sea penalizado. "Todos los griegos deben llevar sus euros al banco", escribió, junto a un diagrama de su plan. "El griego recibe dracmas del banco, su antigua moneda. El banco le da todos estos euros al gobierno griego", explicó."Todos estos euros forman un pastel o una pizza. Ahora el gobierno griego puede empezar a pagar todas sus deudas, todos los que tengan una deuda por cobrar reciben un pedazo de pizza. Vean cómo todos esos euros de las pizzas van a las compañías y bancos que han dado préstamos a Grecia", describió.Hermans, de Breedenbroek, Holanda, tenía 10 años al momento de su inscripción. Recibió un certificado de regalo por 100 euros por su esfuerzo, aunque no logró colocarse entre los cinco finalistasEl premio es patrocinado por un fondo familiar de caridad de Simon Wolfson, miembro de la Cámara de los Lores por el Partido Conservador, y es organizado por el centro de estudios Policy Exchange. Se inscribieron 425 participantes en la competencia.Ante la crisis europea, algunos observadores advierten que la renuncia de cualquier país a la Eurozona hundiría a la región en una recesión.Sin embargo, los "euroescépticos" alegan que los problemas de la unión monetaria son tan grandes que una desintegración ordenada en la que los países regresen a sus viejas divisas, como el dracma griego y la lira italiana, es la mejor solución.

