Mursi se quita sus superpoderes ante la presión popular
Para frenar la actual crisis política que vive Egipto, el presidente aceptó cambiar el acta constitucional que blinda sus decisiones.
El Cairo. El presidente egipcio, Mohamed Mursi, aceptó ayer modificar la controvertida acta constitucional que blinda sus poderes, durante una reunión con los asistentes al diálogo nacional, que fue boicoteado por los líderes de la oposición laica. En un paso para tratar de dar una salida a la actual crisis que vive Egipto, los presentes en la cita decidieron encargar a una comisión que remodele el decreto, promulgado el 22 de noviembre, y trate los artículos en discordia.Este anuncio lo hizo el primer ministro egipcio, Hisham Qandil, en una entrevista con la televisión privada Al Mehuar, en la que instó a los manifestantes a que vuelvan a sus casas.La comisión estará formada por cuatro personas, entre ellas el excandidato presidencial Mohamed Selim al Awa, islamista moderado, y el político liberal Ayman Nur, presidente del Partido Gad de la Revolución, quienes asistieron al diálogo.La citada acta constitucional, además de blindar las decisiones de Mursi, declara indisolubles la Cámara Alta del Parlamento y la Asamblea Constituyente, que redactó la nueva Carta Magna, rechazada por la oposición laica.La mayoría de los 40 asistentes al diálogo nacional fueron personalidades afines a los islamistas.El reunión se celebró en el palacio presidencial en El Cairo, escenario de una acampada de los opositores a Mursi, que el viernes protagonizaron una masiva manifestación en esta zona. Importantes ausencias. Como ya habían anunciado, el premio Nobel de la Paz, Mohamed Baradei; el exsecretario general de la Liga Árabe, Amr Musa; y el excandidato presidencial, Hamdin Sabahi, boicotearon la cita. Estos opositores, agrupados en el Frente de Salvación Nacional, rechazaron participar en el diálogo, al que condicionaron a que se cancele la declaración constitucional y la convocatoria del referéndum sobre la nueva Carta Magna.La tensión entre las distintas fuerzas egipcias, que derivó en violentos enfrentamientos, creció desde que Mursi blindara sus poderes ante la Justicia con este decreto y convocara el referéndum sobre la nueva Constitución.El miércoles, al menos seis personas murieron y cientos resultaron heridas en choques entre partidarios y detractores de Mursi en torno al palacio presidencial. Meten presión. La Coalición Islamista de Egipto, integrada por los Hermanos Musulmanes y grupos salafistas, rechazó ayer cualquier retraso en el plebiscito y alertó sobre "intentos de derrocar al presidente elegido democráticamente". El guía espiritual de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badia, advirtió a la oposición de que defenderán la legitimidad de Mursi."¿Es lógico que salgan a la calle para pedir la caída del presidente? Nosotros defenderemos la legitimidad cueste lo que cueste", subrayó Badía.
Posición castrense
"Oscuro túnel". Ante los últimos conatos de violencia, las fuerzas armadas instaron al diálogo, que calificaron como el "mejor y único método para llegar a un consenso y lograr los intereses supremos del país y los ciudadanos". "Lo contrario nos introduce en un oscuro túnel cuyo resultado será trágico, y eso es algo que no permitiremos", dijo el ejército. "La continuación de la crisis no beneficia a ninguna parte", agregó.

