Mursi asumió la presidencia y prometió un nuevo Egipto
El líder islamista se convirtió en el primer mandatario democrático del país africano. Ofreció su apoyo al ejército, pero al mismo tiempo lo instó a entregar todos los poderes.
El Cairo. Tras el clamor de multitudes que recibió el viernes en la Plaza Tahrir, el islamista Mohamed Mursi juró ayer como primer presidente democrático de Egipto para suceder a Hosni Mubarak, quien fue depuesto hace 16 meses. Mursi, un ingeniero de 60 años doctorado en Ciencia Espacial en Estados Unidos, asumió su cargo con la promesa de dirigir "un nuevo estado civil, constitucional y moderno". "El nacimiento de una nación fuerte con su pueblo, creencias, historia e instituciones", proclamó en la ceremonia ante la Corte Constitucional Suprema."Respeto, lo quiero decir claramente, respeto a las autoridades legislativas y ejecutivas, y me aseguraré de que estén separadas. Saludo al Tribunal Constitucional, la institución que garantizo que seguirá siendo independiente y fuerte. Respetaré a los tribunales y defenderé sus libertades", afirmó Mursi en su discurso."Hoy Egipto inició el camino para una vida real con libertad y democracia real", afirmó.Además, aseguró que apoyará los "derechos legítimos" de los palestinos y cumplirá con los tratados internacionales, en alusión al tratado de paz de 1979 entre Israel y Egipto.Al igual que los Hermanos Musulmanes, Mursi había mantenido hasta ayer un férreo rechazo a la disolución del Parlamento decretada por el Tribunal Constitucional a mediados de junio, que obligará a celebrar nuevos comicios legislativos.Sin embargo, ayer elogió con generosidad al ejército. "Las fuerzas armadas son el escudo y la espada de la nación", dijo. "Prometo ante Dios que voy a garantizar que la institución, soldados y comandantes, aumenten su prestigio", agregó.Pero instó de alguna manera al ejército a entregar todos los poderes al gobierno elegido."El consejo supremo de las fuerzas armadas cumplió su promesa de no ser un sustituto de la voluntad del pueblo y ahora las instituciones elegidas volverán a tener las responsabilidades cuando el glorioso ejército vuelva a dedicarse a su misión de defender la seguridad y fronteras de la nación", dijo. Principales desafíos. Más allá de la retórica, el primer presidente islamista de un Estado árabe afronta retos inmensos con un acotado margen de acción. La declaración constitucional complementaria dejó en manos de los uniformados los poderes legislativo y presupuestario, además de blindar su autonomía y salvaguardar su influencia en la redacción de la próxima Constitución. En cambio, Mursi sólo tendrá potestad para vetar las leyes elaboradas por la autoridad castrense y nombrar al primer ministro y su gobierno.Una de sus principales tareas será lidiar con la junta militar liderada por el mariscal de campo, Husein Tantawi, que sirvió a Mubarak como ministro de Defensa durante dos décadas y lo seguirá haciendo bajo la presidencia de Mursi.El nuevo presidente prometió centrarse en sus primeros 100 días de gobierno en cinco ejes que necesitarán de la voluntad de los funcionarios: la limpieza, la seguridad, el tráfico, el pan y el combustible.

