Murió clérigo chiíta en el Líbano
A los 75 años, murió el gran ayatolá Mohamed Hussein Fadlala por una larga enfermedad.
Por Bassem Mroue y Zeina KaramAgencia APEl principal clérigo chiíta en Líbano y una de las autoridades religiosas más reverenciadas de esa rama del islam, el gran ayatolá Mohamed Hussein Fadlala, falleció el domingo después de una larga enfermedad. Tenía 75 años.El médico de Fadlala, Hashem Noureddine, dijo a la AP que el clérigo, quien había estado hospitalizado durante más de dos semanas por un problema hepático, murió debido a una hemorragia interna en el estómago.Considerado por algunos como un guía espiritual del movimiento extremista Hizbollah y por otros como una voz de pragmatismo y moderación religiosa, Fadlala gozó de seguidores más allá de las fronteras de Líbano hasta Irak, el Golfo Pérsico e incluso en Asia central.Desempeñó un papel crucial en el ascenso de la comunidad chiíta libanesa en los últimos 30 años, y fue uno de los fundadores del gobernante Partido Dawa del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki. Fue considerado guía religioso del partido hasta los últimos días de su vida.Conocido por sus firmes puntos de vista antiestadounidenses, en la década de 1980 la prensa occidental lo describió como un líder espiritual de la milicia Hizbollah libanesa, aseveración rechazada tanto por él como por el grupo.Su vida. Fadlala nació en Irak en 1935 y vivió hasta los 30 años en la ciudad santa chiíta iraquí de Nayaf, donde era considerado uno de los clérigos principales. Posteriormente se mudó a Líbano -su familia proviene de la villa de Ainata, en el sur libanés-, y allí comenzó a dar conferencias sobre religión.En las décadas siguientes estimuló a los chiítas libaneses, quienes representan ahora una tercera parte de la población del país de cuatro millones, a luchar por sus derechos.Durante la guerra civil libanesa, de 1975 a 1990, fue vinculado con los militantes chiítas respaldados por Irán que secuestraron estadounidenses y a otros occidentales, y que atacaron con explosivos la embajada y la base de la infantería de Marina de Estados Unidos en Líbano, matando a más de 260 estadounidenses.Fuentes occidentales de inteligencia dijeron en aquella época que Fadlala bendijo a los conductores de los vehículos utilizados en el ataque a las barracas de la Marina y en un ataque simultáneo con bombas a tropas francesas en Beirut, aunque el clérigo lo negó reiteradamente.Pero Fadlala argumentó que tales actos eran justificables cuando se ha cerrado la puerta al diálogo. "Cuando alguien te dispara una bala, uno no puede ofrecerle rosas", señaló.

