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Una multitud interminable como su adiós

Desde anoche, los restos del presidente Hugo Chávez son velados en la capilla ardiente, tras una caravana multitudinaria que atravesó Caracas durante más de seis horas. Cristina Fernández estuvo en la primera guardia de honoren la Academia Militar. Pedro Luque, enviado especial.

07 de marzo de 2013 a las 04:01 a. m.
Pedro Luque | Caracas (Venezuela)
Una multitud interminable como su adiós
Congoja de multitudes. El sol ilumina el féretro que contiene los restos del presidente Hugo Chávez. Junto a él, su vice al mando, Nicolás Maduro, con campera con los colores de la bandera, y a su lado Evo Morales (AP).

Caracas. Entre las verdes montañas en las que se enclava la caprichosa Caracas, bajo un cielo extrañamente despejado en esta época del año, una marea roja lenta y desordenada, ruidosa y doliente, atravesó la ciudad durante más de cinco horas. A la cabeza, determinando el fluir de decenas de miles de seguidores, sobre el techo de un vehículo y cubierto con la bandera venezolana, el cuerpo sin vida de Hugo Rafael Chávez Frías, el hombre que gobernó durante más de 14 años el país. En sus casas, las decenas de miles de opositores esperan el fin de los siete días de luto para conocer su destino. El duelo lo posterga todo en este país partido.

“Ayer (por el martes), a las 4.25 de la tarde, nuestro presidente partió hacia la eternidad, dejando un vacío en el corazón de los venezolanos”, anunció una turbada voz de mujer por los altoparlantes, para después dar una detallada biografía de Chávez. Mientras tanto, una multitud sin precedentes en la historia contemporánea venezolana, calculada en ocho kilómetros por los medios oficiales, se agolpaba a las puertas de la Academia Militar, la misma donde el exmandatario pronunció su juramento militar en el año 1975.

“Todos somos Chávez. Amor con amor se paga. Desde hoy tu morada será el corazón de cada venezolano”, anunció la voz en los altoparlantes.

Entre los dos enormes monolitos del ingreso a la Academia, una gigantesca bandera venezolana apenas se movía. Hasta el viento pareció respetar el dolor. Allí, tras una misa íntima, fue depositado el cuerpo de Chávez. Allí arrancó anoche la capilla ardiente, que se extenderá a lo largo de 72 horas.

Entre los hijos y nietos del presidente, entre los numerosos diputados del oficialismo e integrantes del alto mando militar, ya se mezclaban anoche mandatarios extranjeros. La presidente argentina, Cristina Fernández; el presidente uruguayo, José Mujica, y su esposa, la senadora Lucía Topolansky, y el mandatario boliviano, Evo Morales encabezaron la primera guardia de honor frente al féretro.

El mandatario peruano, Ollanta Humala, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunciaron que viajarán en las próximas horas.

Incógnitas y decreto. Qué pasará después de la capilla ardiente es una incógnita. El gobierno no precisó dónde ni cuándo será enterrado, aunque Arnaldo, un operador de turismo crítico con el chavismo, sospecha que será depositado en el enorme mausoleo junto a los restos del libertador Simón Bolívar, a quien tanto quiso parecerse el mandatario.

Tampoco se dijo nada sobre el inminente llamado a elecciones. La Constitución establece que si el jefe de Estado muere, el titular de la Asamblea Nacional debe asumir interinamente el cargo hasta que se realicen nuevos comicios. Sin embargo, el vicepresidente tomará el lugar de Chávez porque, según el gobierno, ahora se ha dado la “falta absoluta” del mandatario. Se mantuvo así la polémica “continuidad administrativa” que permitió al gobierno seguir adelante, pese a que Chávez nunca pudo jurar su cargo por cuarta vez tras ganar los comicios de octubre pasado.

A esta altura, lo único seguro es que el luto se extenderá durante una semana, de acuerdo con el primer decreto como “presidente encargado” de Nicolás Maduro, a quien Chávez eligió para tomar el bastón de mando en diciembre pasado, antes de viajar a Cuba para someterse a la última operación contra el cáncer.

La caravana había comenzado varias horas antes en el oeste de la ciudad, en el Hospital Militar, donde Chávez murió víctima del cáncer contra el que luchaba desde 2011.

Bajo las gastadas paredes rosadas del edificio, Elena Frías de Chávez, madre del mandatario muerto, lloró, se secó las lágrimas y se perdió después entre el gentío que comenzaba su lento peregrinaje.

La posta fue tomada por Maduro. Más tarde se le sumó el titular de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, otro de los hombres fuertes del oficialismo. Junto a ellos caminó el presidente Evo Morales, entre los incansables gritos de la multitud, vestida en su mayoría con remeras rojas, el color que identifica al oficialismo. “¡Chávez vive!”, “¡Viva Chávez!”, pronunciaban al paso del féretro.

Entre los gritos y llantos, a veces apagados por la constante música caribeña que desentonó con el ambiente solemne, los marchantes enarbolaron banderas y pancartas que rezaban: “Seguiremos en la lucha”, “Te amaré por siempre” o “Chávez somos todos”.

“Chávez al Panteón, junto con Simón”, gritó en un momento la muchedumbre, reforzando las sospechas de Arnaldo, quien a esas horas buscaba clientes en el aeropuerto, ajeno como otra parte de los venezolanos a la multitudinaria muestra de apoyo que recibió ayer el chavismo.

Nadie se priva de opinar y hacer cálculos

Pronóstico. Todos tienen opinión sobre la muerte de Chávez y sobre el futuro de Venezuela. Mientras los pasajeros esperaban para bajar del avión que recién llegaba a Caracas, un hindú que vivió en Venezuela muchos años intercambió algunas palabras con una pareja de jóvenes. "Acá va a pasar como en mi país. Cuando la primera ministra Indira Gandhi murió, su hijo Rajiv dijo que ella había muerto dándole todo al país. En las elecciones siguientes, su hijo recibió cerca del 80 por ciento de los votos. Fue récord. Acá creo que el candidato del gobierno va a alcanzar el 60 por ciento de votos en las elecciones", auguró. La pareja no contestó, pero en su rostro se leía su desacuerdo.

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