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Militares toman barrios pobres venezolanos

El gobierno usa el ejército para intentar frenar la violencia. La oposición cree que puede derivar en abusos a los derechos humanos.

18 de mayo de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
Militares toman barrios pobres venezolanos
En la calle. Día y noche, decenas de retenes militares controlan barriadas venezolanas, en la primera etapa de un plan que desata polémica (AP).

Caracas. Rifle en mano, soldados ordenan detenerse a un viejo Chevy Caprice en la entrada de esta barriada de las afueras de Caracas. Mientras le alumbran la cara, el conductor se baja del auto y coloca sus manos en el techo del vehículo, mientras los soldados lo registran en busca de drogas o armas. No encuentran nada y el jefe de la unidad lo deja seguir hacia el interior del Petare, uno de los barrios más peligrosos de la capital venezolana, una ciudad estremecida por la violencia.Escenas como esta se repiten de día y de noche desde el lunes en decenas de retenes militares con los que el gobierno del presidente Nicolás Maduro trata de contener la violencia.Los detractores del gobierno describen la iniciativa como una farsa política que puede derivar en abusos a los derechos humanos, sin tener el menor impacto en la delincuencia. Para muchos residentes de esos barrios, cansados de ser aterrorizados por pandillas armadas, la presencia de soldados en las calles es bien vista, reflejo de un gobierno fuerte."Hay que actuar con energía para que la gente sienta la fuerza del Estado", afirma Irving García, un hombre de 47 años que no tiene trabajo y que, como tantos otros caraqueños, experimentó la violencia en carne propia. Dice que recibió un balazo en el pecho durante el robo a un restaurante. La bala le rompió el esternón.Con unos 15 mil asesinatos por año, la tasa de homicidios de Venezuela es la quinta más alta del mundo, según estadísticas de Naciones Unidas. Esa tasa se duplicó durante los 14 años de Hugo Chávez en el gobierno, en los que se combinó un fácil acceso a las armas con un sistema judicial ineficiente, alimentado por una cultura de violencia en barrios como Petare, a partes del cual ni la policía se anima a entrar.Chávez prohibió la venta de armas, agrandó la policía nacional y puso en marcha programas en las zonas de alta criminalidad.Su sucesor, Maduro, decidió apelar a los militares y desplegar tres mil soldados en las calles. La iniciativa comenzó el lunes en Caracas y llegará a los estados de Zulia, Lara y Carabobo la semana que viene. Entrenados para la guerra. Defensores de los derechos humanos temen que la decisión de asignarles tareas policiales a soldados entrenados para la guerra empeore las cosas. "Va a agravar la situación porque el ejército no está preparado para atender las situaciones de seguridad ciudadana", afirmó Liliana Ortega, directora de la agrupación de derechos humanos Cofavic. "Tuvimos varios casos emblemáticos en los que el uso de las fuerzas armadas dio como resultado el uso desproporcionado de la fuerza", agregó.Mencionó disturbios de 1989, conocidos como el "caracazo", en los que murieron 300 personas, y una revuelta en una prisión de Caracas en 1992, que dejó 63 presos muertos.Los soldados, que trabajan junto con la Guardia Nacional y la policía nacional, pueden hacer arrestos, pero deben entregar los detenidos a las autoridades civiles. Cualquier posible abuso a los derechos humanos debería ser juzgado por tribunales civiles, según la Constitución.En una Venezuela partida, hay inquietud en torno de algunos aspectos de la iniciativa con un tinte político. Maduro ganó ajustadamente las elecciones presidenciales del 14 de abril y la oposición dice que hubo fraude, intimidación y abusos de los poderes del gobierno. Algunas de las primeras unidades militares que salieron a la calle fueron emplazadas en barrios dominados por la oposición.Petare, por ejemplo, está en el estado de Miranda, que es gobernado por Henrique Capriles, el candidato opositor en las elecciones. El alcalde bajo cuya jurisdicción está Petare también es de la oposición.El martes por la noche, el comandante militar a cargo de los soldados del Petare, general Antonio Benavídez, recorrió las calles del barrio con una unidad de motociclistas, seguido por periodistas. Asistió a una reunión con un grupo de base en el barrio de Bombilla. El militar preguntó a unas 40 personas qué tan seguido iban por allí el alcalde y el gobernador. "Nunca", le contestaron. "Los paralizó la tristeza". En tanto, en el inicio de la segunda etapa de su "gobierno de calle", que realiza desde el estado de Barinas, Maduro aseguró ayer: "Si ahorita tuviéramos elecciones ganaría con no menos del 70 por ciento de los votos". El mandatario dijo que, tras la muerte de Chávez, "la tristeza paralizó" a unos 900 mil electores que no apoyaron su candidatura el pasado 14 de abril, pero advirtió que "pusieron en peligro la revolución".

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