En medio de atentados, los opositores sirios juran resistir
Un coche bomba en Alepo, segunda ciudad del país y zona leal al gobierno, siguió ayer a tres ataques suicidas del sábado en Damasco. Rebeldes piden ayuda contra Al Assad.
Beirut. Un coche bomba estalló ayer cerca de un edificio de seguridad del gobierno sirio en la ciudad norteña de Alepo, mientras un fuerte dispositivo de seguridad impidió manifestaciones para conmemorar el primer aniversario desde que comenzaron las protestas contra el presidente Bachar Al Assad.
La agencia de noticias estatal siria calificó la explosión de Alepo como un “atentado terrorista”. Dijo que un policía y una civil murieron y 30 personas resultaron heridas. Fue el segundo ataque en los bastiones del gobierno en dos días.
El sábado, tres atentados suicidas en la capital, Damasco, causaron al menos 27 muertos. Dos de estos ataques también se dirigieron contra edificios gubernamentales de seguridad y el régimen culpó a la oposición, que según Damasco está formada por grupos “terroristas” producto de una conspiración extranjera.
Alepo y Damasco, las dos ciudades más grandes de Siria, han sido golpeadas por una serie de atentados suicidas desde diciembre de 2011. Ambas son centros importantes de apoyo de Al Assad y se han mantenido relativamente aisladas de los graves disturbios que han sacudido gran parte del país durante el último año. Hasta anoche, nadie se había atribuido la responsabilidad de los ataques del fin de semana.
Prometen resistir. Mientras tanto, los insurgentes sirios aseguraron ayer que se están reagrupando a pesar de haber sufrido algunas derrotas a manos de las tropas del presidente Al Assad e indicaron que una de sus mayores prioridades es hacerse de armas y municiones para reforzar su poder de fuego. Así lo declaró ayer a la agencia AP un hombre que se identificó como un comandante rebelde de bajo rango.
Ahmad Mihbzt, quien dijo ser un sargento que desertó del ejército sirio, habló en un poblado que se sitúa a pocos kilómetros de la frontera turca con Siria. El hombre, de 25 años, es uno de cientos, tal vez miles, de rebeldes que han huido a Turquía, donde muchos esperan poder cambiar el rumbo de la lucha. “Nos estamos reagrupando”, dijo Mihbzt. “Estamos buscando armamento”.
En las últimas semanas, mientras el levantamiento contra Assad se acercaba a su primer aniversario, fuerzas del gobierno capturaron Baba Amro, en Homs e Idlib, que eran bastiones de los sublevados.

