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Mayo fue el mes más sangriento en Irak en cinco años

El resurgimiento de la violencia sectaria dejó más de mil muertos y casi 2.400 heridos en el país el mes pasado. Bagdad es la ciudad que más sufre.

02 de junio de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Mayo fue el mes más sangriento en Irak en cinco años
Escena habitual. La ONU contabilizó 1.045 muertes en mayo (AP).

Bagdad. El mes de mayo fue el más sangriento en Irak ­desde hace más de cinco años, con la muerte de 1.045 personas en actos de violencia, anunció ayer la misión de la ONU en este país (Unami) en un ­comunicado. Además, se registraron 2.397 heridos, en un rebrote de la violencia, especialmente de tipo sectario, que hizo que se superen las 712 muertes registradas en el mes de abril, considerado el mes más letal desde junio de 2008.Bagdad ocupó el primer lugar en la cifra de víctimas y de ataques, según la Unami. En la capital se produjeron 532 muertes violentas.El enviado especial de la ONU para Irak, el alemán Martin Kobler, expresó su "profunda tristeza" por el número de víctimas, e instó a los responsables iraquíes a hacer el máximo esfuerzo para que cese la violencia.Esta semana, Kobler ya advirtió del riesgo de que Irak se deslice hacia un "futuro incierto" si no se adoptan medidas urgentes para poner fin a la actual situación.Por eso, pidió a los políticos iraquíes que inicien inmediatamente un diálogo para sacar al país del "callejón sin salida" en que se encuentra y para que terroristas "no se aprovechen de las diferencias políticas".Irak se halla inmerso en una grave crisis política y de seguridad, agudizada por las protestas de la minoría sunita contra el gobierno del primer ministro, el chiíta Nuri al Maliki, al considerar que las provincias de mayoría sunita son discriminadas.Bajo la presión del creciente número de víctimas mortales y de las provincias sunitas que le instan a una reforma federal del Estado, Al Maliki anunció el 20 de mayo una profunda reforma en su estrategia de seguridad. Reunión clave. En coincidencia con el pedido del enviado de la ONU, el clérigo y dirigente político chiíta Emar al Hakim logró ayer reunir al primer ministro Al Maliki y al presidente del Parlamento, Osama al Nuyaifi, en un paso adelante para poner fin a la crisis política que vive el país. "Nuestra reunión simbólica, lejos de complicaciones políticas y de protocolo, tiene un gran significado sobre nuestra pertenencia a Irak, que es más grande que nuestras diferencias", destacó Al Hakim durante la cita, quien le recordó que son los dirigentes de Irak y el pueblo espera de ellos que "diseñen su futuro y el de las generaciones venideras".