Masivas protestas contra la reforma laboral en España
Los sindicatos dijeron a Rajoy que aún puede evitar la huelga general del 29 de marzo pero advirtieron que si no rectifica su política, los reclamos seguirán más allá de ese día.
Madrid. Cientos de miles de personas volvieron a tomar ayer las calles en España en rechazo a la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy, que abarata y facilita los despidos, en una jornada de protesta que permitió a los sindicatos mostrar su fuerza de cara a la huelga general del próximo 29 de marzo.
Evaluaciones dispares. "Más de un millón y medio de personas se han volcado en la protesta en toda España, en 60 ciudades", aseguró el secretario general del sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.), Ignacio Fernández Toxo, al cierre de la marcha en la madrileña Puerta de Alcalá.
Bajo el lema “No a la reforma laboral inútil e ineficaz, defiende tus derechos y los servicios públicos”, medio millón de personas marcharon en Madrid, la manifestación más multitudinaria, según los sindicatos CC.OO. y la Unión General de Trabajadores (UGT). La delegación del gobierno, en cambio, rebajó la cifra a no más de 30 mil personas. De la marcha también participó el movimiento de los “indignados” o 15-M, que coreaba algunas de sus ya famosas consignas como “Lo llaman democracia y no lo es” o “la lucha continúa, cueste lo que cueste”.
La otra gran protesta tuvo lugar en Barcelona, donde 450 mil personas, según los sindicato –17 mil de acuerdo con la policía– participaron de la marcha detrás de una gran pancarta con el lema “Ni reforma laboral ni recortes”.
En la manifestación de la capital catalana confluyeron desocupados, trabajadores del sector de la educación y el sanitario así como obreros afectados por despidos masivos, como los empleados de la empresa de cables Prysmian.
En Valencia, Sevilla, Galicia y el País Vasco también hubo grandes protestas, aunque la participación no superó las 100 mil personas. “Huelga, huelga, huelga general”, corearon los manifestantes a lo largo y ancho del país.
La de ayer fue la segunda jornada de movilización contra la reforma laboral del gobierno conservador de Rajoy, que los sindicatos califican como “la más regresiva de la democracia”. La participación, que las centrales obreras consideraron un éxito, fue también una demostración de fuerza para la huelga general del día 29.
Las primeras movilizaciones, que fueron multitudinarias, tuvieron lugar el pasado 19 de febrero, pocos días después de que la reforma fuera aprobada por decreto.
Semanas de espera. El jueves pasado, el Congreso de los Diputados convalidó la medida y al día siguiente los dos grandes sindicatos del país, CC.OO. y UGT, convocaron la huelga general de 24 horas, aunque pasaron la pelota al gobierno, al que dijeron que podría evitar la medida de fuerza si cede a sus reclamos.
Toxo advirtió ayer a Rajoy que aún tiene todo un mes por delante para abrir una mesa de diálogo e introducir propuestas sindicales a la reforma, pero dijo: “Si no rectifica, habrá más conflicto, la movilización no terminará el 29 de marzo”.
Las movilizaciones coincidieron con el octavo aniversario de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004. En su intervención al final de la protesta y tras el minuto de silencio en recuerdo de la tragedia del 11-M, Toxo recordó al gobierno del PP que “nadie tiene el monopolio del dolor y las víctimas”.

