Temas del día:

Maradona, Kadhafi y una boda con 2 mil hombres

Ocurrió en la noche del 14 de junio de 2001. Diego tuvo que bailar con Coppola.

25 de febrero de 2011 a las 11:46 a. m.
Maradona, Kadhafi y una boda con 2 mil hombres

Diego Maradona y Guillermo Coppola participaron de una extravagante boda del tercer hijo de Muammar Kadhafi, el 14 de junio de 2001.

Ese día Diego conoció al líder libio que es fanático del "10". El encuentro se dio en una carpa gigante y casi sin testigos. "En los alrededores del gazebo más custodiado del norte de África había una fiesta con pistas de salto para briosos caballos árabes y hasta con carreras de camellos. Pero eran todos hombres", publicó Clarín.

“Un casamiento con dos mil hombres”, recordaba Guillermo Coppola.

“Saadi (el tercer hijo de Muammar) es un loco por el fútbol. Un admirador de Maradona,” contó Coppola. En total tres veces fue a Trípoli. Visitaron la ex casa de gobierno bombardeada por EE.UU. en 1986 y que Kadhafi decidió dejar sin reconstruir como símbolo de la resistencia.

“Era muy impresionante. En el hall todavía estaba la bomba incrustada en una pared. Los techos estaban rotos y había una cunita con un colchoncito manchado. Ahí, murió la hija adoptiva de Kadhafi. Diego estaba muy conmovido”.

Cómo fue la fiesta. “Comían directamente de estas especies de cazuelas gigantes. Eran 60 por olla”, contó Coppola quien llegó a la fiesta con unos candelabros que le habían traído de regalo al hijo de “El líder”. Pero eran todos hombres. “Dos mil hombres”, repetía Coppola.

“Imagináte, yo bailaba con Diego (...) Maradona se hacía el enojado” hasta que las manos de varios guardias los agarraron de los brazos.

“Nos subieron a un auto sin traductor (...) El viaje duró unos cinco minutos”. Cuando el auto se detuvo, a Coppola le sacaron los candelabros que llevaba de regalo.

“Luego entramos a una gran carpa. No tenía muebles. Nada. En el medio había un hombre parado. Solo. Cruzado de brazos”. Ahí conocieron a Kadhafi.

Lo custodiaban las “amazonas” que, según la leyenda libia, son vírgenes guerreras.

“Diego se adelantó. Pero no había intérprete. Entonces, levantó los brazos, cerró los puños en un gesto de gol y dijo algo así como ‘yeah, yeah’. Lo hizo varias veces hasta que Kadhafi levantó los suyos y lo imitó. Con voz grave dijo también ‘yeah, yeah’. Habrá pensado que así saludábamos en Argentina,” pensó Coppola. Al segundo, llegó el traductor.

Maradona le pidió a Kadhafi el traje. No hubo respuesta. Antes de abrir la puerta del auto, un guardia le dio una bolsa a Maradona. Era la ropa de “El líder”.

Coppola y Maradona volvieron a la fiesta.