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Maduro y Capriles se culpan por violencia

El gobierno reportó siete muertos por incidentes de antenoche, que atribuyó a opositores. Gobernador de Miranda suspendió marcha.

17 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, Télam y EFE
Maduro y Capriles se culpan por violencia
Informe. El ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Néstor Reverol, habló de la violencia del lunes (AP).

Caracas. El gobierno y la oposición intercambiaron ayer acusaciones sobre la responsabilidad por los hechos de violencia que se registraron en la noche del lunes en algunas regiones de Venezuela, que según las autoridades dejaron, al menos, siete muertos y 61 heridos.

Después de que el presidente electo, Nicolás Maduro, culpara a su rival, Henrique Capriles, por las violentas protestas y afirmara que Estados Unidos financiaba las marchas y ataques opositores, el líder de la Mesa de Unidad Democrática replicó que el gobierno es el verdadero responsable y sólo busca “desviar la atención de lo más importante”, que es disipar dudas sobre los resultados de los comicios del domingo.

Tras una noche de cacerolazos y marchas convocados por el propio Capriles en las redes sociales, que derivaron en tensión e incidentes, en la mañana de ayer hubo manifestaciones opositoras frente a sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE) en varias capitales de estados provinciales y hostigamiento de grupos aparentemente identificados con el gobierno a estudiantes de dos facultades de la Universidad Central de Venezuela (UCV), por lo que su rectora, Cecilia García Arocha, suspendió toda actividad hasta el lunes próximo.

Y cuando la calma parecía retornar junto con las actividades cotidianas y el comercio, la de ayer se convirtió en otra jornada nerviosa, sobre todo después de que la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, anunciara que en ataques en diversas ciudades del interior, ocurridos antenoche, se registraron siete muertos –seis simpatizantes chavistas y un policía–, 61 heridos y 135 detenidos. La fiscal también reportó destrozos en centros médicos públicos, sedes de la compañía telefónica estatal, otros edificios gubernamentales y negocios privados.

Tras la declaración de Ortega, los principales voceros del oficialismo endurecieron el discurso y Maduro hizo dos serias advertencias: que ordenaría prohibir la movilización a que la oposición había convocado para hoy frente al CNE y que estaba “dispuesto a radicalizar esta revolución”.

Un poco más tarde, en una comparecencia ante medios extranjeros, Capriles anunció que había decidido suspender la marcha de hoy, pero insistió en reclamar el conteo manual de la totalidad de los votos de la elección del domingo. Según un cómputo oficial del CNE divulgado ayer, Maduro obtenía 7.563.747 de votos, o 50,75 por ciento, y Capriles 7.296.876 sufragios, o 48,98 por ciento.

Por otro lado, en respuesta a las imputaciones de Maduro, el jefe de la oposición subió su apuesta al afirmar que tenía “información de inteligencia”, según la cual el gobierno se proponía “infiltrar personas” en la manifestación de hoy y exhortó a sus militantes a “recogerse en casa”. “El que se pone del lado de la violencia no está del lado de este proyecto, y el gobierno quiere violencia, son ellos quienes están detrás de la violencia; yo ya conozco su libreto”, dijo.

Capriles pidió "que se calme un poquito" a Maduro, porque "el que está en Miraflores es el que debe garantizar la paz del país", y convocó para anoche a un nuevo cacerolazo, para "drenar toda la arrechera (bronca) con las ollas y no con los hermanos" (ver Cacerolas... ).

Maduro replicó un rato después llamando “cobarde asesino” a Capriles. En un mensaje transmitido por cadena nacional desde Maracay, en el estado Aragua, Maduro aseguró que Capriles “ordenó atacar la casa de Tibisay Lucena”, la presidenta del Consejo Nacional Electoral, y agregó: “Como jefe del Estado, yo no te reconozco como gobernador”.

“Este nuevo (Pedro) Carmona está listo para irse a Nueva York, es un cobarde asesino”, dijo Maduro en una comparación de Capriles con el empresario que se autoproclamó tras el fugaz golpe del 11 de abril de 2002. También acusó al exalcalde Leopoldo López por la violencia y convocó a los simpatizantes oficialistas a que salieran a “hacer un gran cohetazo” frente al cacerolazo opositor.

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