Del lujo de la suite a la austera celda de 12 metros cuadrados
Strauss-Kahn confía en los recursos de su abogado para dejar cuanto antes una cárcel considerada de riesgo por su historia violenta.
Washington. Dominique Strauss-Kahn permanecía aislado por su propia seguridad en la famosa cárcel de Rikers Island, en Nueva York, mientras espera que sus abogados construyan la argumentación suficiente para convencer al juez de su libertad bajo fianza hasta la celebración del juicio. El político francés y director gerente del Fondo Monetario Internacional ha entregado su pasaporte y está dispuesto a usar un dispositivo de control electrónico como garantía de que no tiene planes de huir de la Justicia norteamericana. Strauss-Kahn comparecerá mañana ante un gran jurado, la instancia judicial en la que se decide si existe causa suficiente para procesarlo, y tendrá entonces una nueva oportunidad de ser liberado. Mientras, sigue en una prisión situada en una isla del río East, frente al barrio de Queens, adonde son trasladados los presos a la espera de juicio o de destino en otras cárceles.El abogado de Strauss-Kahn, Benjamin Brafman, sugirió el lunes que, a la hora señalada por la camarera de hotel que se declara víctima del ataque sexual, el acusado estaba en una comida privada, no se sabe con precisión si con su hija, que vive en Nueva York, u otra persona. Otras fuentes mencionaron la posibilidad de que se alegue un episodio de sexo consentido.El abogado de la camarera, Jeffrey Shapiro, aseguró que su cliente "no tenía ni idea" de la identidad de su supuesto agresor "ni había tenido trato anterior" con él. El letrado añadió que la trabajadora del hotel es viuda, tiene una hija de 15 años y que se mudó a Nueva York desde Guinea en 2004. La policía registró la habitación 2806 del hotel Sofitel, que ocupaba el detenido, en busca de nuevas pruebas. Se trata de una suite de lujo, con amplia terraza y sala de conferencias, por la que se puede llegar a cobrar tres mil dólares la noche pero que, a este cliente habitual, le costó 800.En cualquier caso, es un contraste brutal con la celda de 12 metros cuadrados que pasó a ocupar Strauss en Rikers Island. Los detenidos enviados a esa gigantesca prisión, en la que pueden llegar a concentrarse más de 14 mil reclusos, son presuntos delincuentes sin recursos para pagar fianzas, a veces tan bajas como 100 o 200 dólares, o sujetos peligrosos a los que los jueces niegan ese recurso.Es un escenario frecuente de violencia y un lugar considerado de alto riesgo dentro del sistema carcelario. Por eso, las autoridades decidieron que Strauss-Kahn no compartiera una de las habituales salas de 50 camas a las que son enviados la mayor parte de los detenidos, sino que fuera a un edificio especial donde tiene una celda individual, come solo y es acompañado por un empleado cada vez que tiene que moverse por el edificio. Al entrar en prisión, fue sometido a una evaluación psicológica, tras la cual los responsables de la cárcel decidieron mantenerlo en observación por temor a que se suicide.El hombre que era considerado el más probable próximo presidente de Francia está ahora sometido a un duro régimen en el que desayuna entre las 5 y las 6 de la mañana, come a las 11 y cena a las 17. Las luces se apagan a las 23. No tiene acceso a teléfono, Internet ni televisión.

