Luces y sombras sobre las elecciones en Venezuela
El próximo 7 de octubre hay elecciones presidenciales en Venezuela. Hugo Chávez, que lleva 14 años en el poder, va por un mandato de seis años más. Alejandra Conti.
El próximo 7 de octubre hay elecciones presidenciales en Venezuela. Hugo Chávez, que lleva 14 años en el poder, va por un mandato de seis años más. La campaña se caracteriza por la exacerbación de la extrema polarización vigente en el país, el personalismo del presidente (que lucha, paralelamente, contra un cáncer), los embates del oficialismo contra medios y periodistas no alineados con el gobierno y las denuncias de posibles fraudes por parte de la oposición. ¿Serán limpias las próximas elecciones presidenciales en Venezuela? ¿Ganará con justicia quien resulte triunfador?Estos interrogantes, que se producen en Venezuela y fuera de ella, los responde un informe del Wilson Center y de Idea Internacional dado a conocer el viernes pasado.El informe –muy amplio y del que tomaremos solamente los aspectos que hacen al proceso electoral– comienza por plantear las dudas que motivan estos cuestionamientos y por alertar sobre condiciones poco equilibradas para la campaña."Durante una década, el sistema electoral venezolano ha sido objeto de controversia. Un debate que traduce una preocupación muy legítima y anhelos de justicia y transparencia pero que, también, puede estar contaminada por prejuicios y propósitos políticos subalternos".En este enunciado se incluyen, desde el punto de partida, las prevenciones para tener en cuenta en el análisis: las dudas pueden ser legítimas, pero las acusaciones pueden ser interesadas. Esto, consecuencia de la polarización, es el color del que está teñida la política venezolana.Seguidamente, se resume la historia electoral de los últimos años, que resulta en la comprobación de que Chávez ganó legítimamente las elecciones a las que se sometió, sin que los observadores internacionales pudieran comprobar los hechos de fraude denunciados. Es más, se señala como un gravísimo error de la oposición no haberse presentado a los comicios parlamentarios de 2005, lo que resultó en que toda la Asamblea Nacional (Congreso) estuviera ocupada por el chavismo. Asimismo, el triunfo aplastante del actual presidente en las elecciones de 2006 se atribuye a otros errores políticos de la oposición.En todas esas ocasiones, las misiones de observadores internacionales de la OEA, la Unión Europea y el Centro Carter determinaron que el sistema electoral era confiable.Este informe indica que la situación comienza a cambiar a partir de 2007, cuando Chávez pierde (por 1,3 por ciento de los votos) el referendo sobre la reforma constitucional. Luego siguen, en 2008, unas elecciones regionales en las que el oficialismo se recupera y triunfa por 11 puntos, hasta que en 2009 gana el referendo que permite la reelección presidencial indefinida. En 2010, el presidente obtiene 47 por ciento de los votos contra 49 por ciento de la oposición (46 por ciento de la Mesa de Unidad más 3 por ciento de Partido Patria para Todos).Dice el informe del Centro Wilson e Idea: "En el contexto de estos cuatro procesos electorales, el sistema ha ganado legitimidad. ¿Cómo desconocerlo totalmente sin considerar que en dos de las cuatro últimas votaciones ha reconocido el triunfo de la oposición? Ello no es problema para señalar sus limitaciones, pero no en magnitudes tales que impidan actuar dentro de él".El reporte destaca que las fórmulas de identificación (máquinas captahuellas digitales), votación y cómputo de los votos son avanzadas y adecuadas para permitir elecciones limpias. También se señala como una fortaleza del sistema de transparencia elementos fundamentales para el control y vigilancia de los procesos electorales por partidos, ciudadanos y observadores. Por ejemplo, están disponibles para cualquiera los registros electorales por mesa; las nóminas de las personas a cargo de las mesas electorales, que son elegidas por sorteo por la Junta Nacional Electoral, y todos los partidos pueden designar un testigo por mesa.Un factor de vital importancia es el llamado "triple cotejo" de los resultados por mesa de votación: el del escrutinio obtenido de las máquinas de votación, el acta de verificación que se realiza a mano y con testigos de todos los partidos y el de ambas constataciones con el resultado de la mesa publicado en La Gaceta Electoral. Los puntos oscuros. Entre las fallas del sistema que se apuntan está la politización del Consejo Nacional Electoral (CNE). De sus cinco directores, cuatro se alinean con el gobierno y uno con la oposición, lo que explica la falta de ejercicio de funciones regulatorias, sobre todo en lo referido a los abusos de la propaganda oficial. Una falencia posible es que en las mesas sin testigos de la oposición y donde exista la complicidad de las autoridades, antes del cierre se puede votar por una opción hasta completar el número de personas que no concurrieron a emitir su sufragio. En forma adicional, y si bien no tiene que ver con la elección de octubre, que es presidencial, se advierte un problema serio en los comicios legislativos: la fórmula de votos en escaños, que no permite traducir de manera rigurosa los sufragios en posiciones en el Congreso. "Es importante señalar que en las circunstancias difíciles de unas elecciones que tienen lugar en una sociedad muy polarizada, con un discurso oficial extremadamente agresivo y descalificador de los opositores, unas elecciones honestas dependen también de una oposición con un nivel de organización que le permita utilizar adecuadamente los mecanismos que el sistema electoral habilita para observar y vigilar el proceso", señala el informe de estas dos organizaciones que no pueden ser sospechadas de chavismo, precisamente.

