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La razón pura

Dilma Rousseff eligió no competir con el carisma de su antecesor. Durante la primera semana de gobierno se mostró discreta y ejecutiva. Alejandra Conti.

09 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La razón pura

Lo más inteligente que puede hacer Dilma Rousseff es no intentar competir con el carisma de Luiz Inácio Lula da Silva, su antecesor. A lo largo de su primera semana de gestión, pareció seguir esa pauta de discreción y bajo perfil. De hecho, Clovis Rossi, periodista del diario Folha de Sao Paulo , y referente obligado para entender la política brasileña, dijo del cambio presidencial en su país: "Salen la intuición y el mito, y entra la razón pura".Las medidas adoptadas por la presidenta durante esta primera semana de gestión dan una pista de este nuevo estilo.Lo primero, siempre, pasa por lo económico. El titular de Hacienda es Guido Mantega, que viene de los gobiernos de Lula. Brasil es la octava economía del mundo y sigue en ascenso. El crecimiento en 2010 fue de 7,5 por ciento, altísimo, lo que aumentó las importaciones y también la inflación, que llegó al 5,6 por ciento. Este último tema (la inflación) fue motivo de debate y preocupación durante la campaña electoral.Para frenar la revaluación del real frente al dólar y defender la competitividad de la industria, el Banco Central anunció esta semana la imposición de un encaje de 60 por ciento sobre el stock de dólares de las instituciones bancarias. Además, se anunció un recorte al gasto público que afectará a todas las áreas del gobierno. En política agroindustrial, un sector que venía en alza desde hace varias décadas, pero que se consolidó fuertemente durante la gestión de Lula, Dilma es partidaria de mantener el rumbo. Brasil es hoy el principal productor y exportador mundial de carne vacuna, pero también produce etanol de caña de azúcar, soja, maíz y carnes de todo tipo. Comisión de Verdad. La presidenta respaldó esta semana la creación de una Comisión de Verdad para investigar los crímenes de la dictadura que gobernó ese país entre 1964 y 1985. En ese período, se produjeron 400 asesinatos y desapariciones, y miles de detenciones. La iniciativa fue de Lula, pero tiene que ser aprobada por el Congreso. Esos crímenes, como también el accionar de grupos clandestinos, fueron amnistiados en 1979, durante el gobierno dictatorial de Joao Baptista Figueredo. En 2010, una resolución de la Corte Suprema de Justicia avaló esa medida.En esta área se produjo el primer incidente que protagonizó el gobierno. El nuevo jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, el general José Elito Carvalho Siqueira, pidió "mirar hacia el futuro" en lugar de revisar el pasado. Dicen que Dilma puso el grito en el cielo, pero el Ministro de Defensa, Nelson Jobim, dio por superado el incidente. Carvalho Siqueira pidió disculpas por decir lo que piensa y sigue en el cargo.En materia de relaciones exteriores, el primer viaje de la presidenta brasileña será a Argentina, el 31 de enero, en un gesto elocuente al principal socio en la región. Posteriormente irá a Estados Unidos, China, Perú, Uruguay, Paraguay y Chile. Marco Aurelio García es el asesor internacional de la mandataria, al igual que lo fue de Lula. Dilma no asistirá a la reunión anual en Davos, entre el 26 y el 30 de enero. Desarrollo social. Rousseff enfatizó que el objetivo más importante de su presidencia será erradicar la pobreza extrema, en la que aún permanecen 30 millones de brasileños. Para esto, el Ministerio de Desarrollo Social y Combate al Hambre adelantó que se instrumentará un plan similar al Programa de Aceleración del Crecimiento, con condiciones de monitoreo claras "para dar cuenta a la sociedad y a la prensa sobre su marcha". La clave es la inclusión productiva, que contempla infraestructura, educación y salud. También forma parte del proyecto universalizar los servicios públicos, como agua, salud, educación y calificación profesional. Esto último se aplica también para la urbanización de las favelas y la lucha contra el narcotráfico, aunque esto último requiere políticas específicas. Educación, ámbito en el que Brasil mantiene deficiencias considerables, es otro gran desafío. Para concretar la promesa electoral de construir seis mil jardines de infantes en todo el país, el miércoles ya se designaron los primeros 223 municipios que tendrán 500 de los nuevos jardines. La interna. Dilma gobierna en una coalición del Partido de los Trabajadores (PT) con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de centro derecha, y otras 10 agrupaciones. De los 37 ministerios, el PT tiene 17 y el PMDB, seis. Hay que negociar arduamente con cada fuerza de la coalición la composición de ministerios, secretarías y empresas estatales. Rousseff decidió posponer esto hasta febrero. Así fue la primera semana de la primera presidenta brasileña. Rousseff realizó promesas basadas en números y porcentajes, lo que implica una base de realismo para su discurso, pero también un parámetro que se le presentará a la hora de rendir cuentas. Ahora tiene que hacer coincidir los resultados con las expectativas creadas.