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La oposición facilita la estrategia del PT

La elección de Serra como candidato, en desmedro de Aecio Neves, restó carisma. Marina Silvay los verdes, una lucha a pulmón. Video.

15 de septiembre de 2010 a las 03:01 p. m.
Redacción La Voz
La oposición facilita la estrategia del PT

Enviado especial

Más allá de lo que implica contar con el decisivo respaldo de un presidente como Luiz Inácio Lula da Silva, a punto de dejar el poder con casi el 80 por ciento de respaldo popular, a la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, le han favorecido hasta hoy en la campaña algunos yerros atribuibles a sus principales opositores. El candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, quien ya fue derrotado en dos vueltas en 2002 por Lula, nunca terminó de seducir a los electores que no estuvieran enrolados en la fuerza que fundara el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.Antes de la largada formal de la campaña, Serra (nacido el 19 de mayo de 1942) era presentado como el "mejor ministro de Salud" que había tenido el país, como un economista competente y un eficiente gobernador de San Pablo, el estado económicamente más fuerte de Brasil, con una población similar a la de toda la Argentina. Por entonces, en el PSDB se ilusionaban con las encuestas de intención de voto que lo daban a su candidato por encima de Rousseff y tomaban de ejemplo el caso chileno, donde pese a la enorme popularidad de la presidenta saliente, Michelle Bachelet, ésta no pudo transferir su apoyo popular en votos al candidato de la Concertación, Eduardo Frei, y el ganador finalmente del balotaje fue el derechista Sebastián Piñera.Pero, a diferencia de Bachelet, Lula asumió la candidatura de Dilma como cuestión personal y su apoyo se multiplicó a tal punto que, por cada cuatro apariciones públicas de la candidata, al menos en una de ellas se pauta que aparezca acompañada por el mandatario. Por derecha y por izquierda. Cuando se inició la campaña televisiva, los asesores de campaña del PSDB cometieron lo que después admitieron como error garrafal. Uno de los spots de Serra rezaba: "Brasil ya tuvo un Lula; ahora va a tener un Zé", en un uso de la imagen del mandatario que parecía avalar como exitosa su gestión. Rápidos de reflejos, en el PT capitalizaron el desliz y en el PSDB se abrieron nuevas grietas internas. Las otras diferencias se arrastran desde los modos de designación del candidato, donde el peso específico de San Pablo pareció ir en desmedro de otro hombre del partido: el gobernador de Minas Gerais Aecio Neves, nieto de Tancredo Neves y quien además de su exitosa experiencia de administrador contaba con el carisma del que Serra adolece ante electores no cautivos de partido alguno.Fuera de micrófono, algunos miembros del PSDB se lamentaron ante este diario de haber hecho la elección equivocada del candidato. Mucho más fácil de ser asociado a un empresariado conservador y a las elites, Serra es presa fácil de quienes no recuerdan en este país de buen modo la última etapa de Cardoso, a quien por otra parte el partido parece haber "escondido". Ante la requisitoria de este enviado días atrás, el ex presidente, recién llegado de Estados Unidos, dijo que hablaría después del 3 de octubre.Por izquierda, al PT de Lula y Dilma, le compite quien fuera una de sus hijas dilectas: la ex ministra de Ambiente Marina Silva, por el Partido Verde.Presentada en la franja de campaña televisiva por el cantautor Caetano Veloso como una mujer ética y competente, Marina (nacida el 8 de febrero de 1958) ha conjugado su mensaje ecologista con denuncias por la corrupción de los grandes partidos. "En Brasil se pierden 10 millones de toneladas de alimentos por año. Somos un país de desperdicios, pero el peor desperdicio que padecemos es la corrupción", dice Silva, tercera lejana en los sondeos.