La muerte de Kirchner alteró el final de la campaña
El presidente Lula suspendió un acto masivo organizado en Recife como última actividad proselitista del PT. Rousseff y Serra debaten esta noche en Río por TV.
Brasilia, San Pablo. La candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, quien lidera las encuestas de intención de voto para las elecciones del domingo próximo, y el aspirante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, cerraron ayer formalmente una campaña electoral que abundó en denuncias y golpes bajos más que en propuestas. Sin grandes actos, Rousseff y Serra desarrollaron ayer una agenda proselitista con la atención puesta en el último debate televisivo que protagonizarán hoy en Río de Janeiro, por TV Globo, en lo que se considera la última gran chance de lograr la adhesión de los 135,8 millones de electores habilitados.Mientras Rousseff recorría Brasilia y Serra hacía lo propio en Minas Gerais, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva resolvió ayer suspender el acto masivo que iba a encabezar para marcar el cierre de la campaña oficialista en su estado natal de Pernambuco. El gobernante modificó su agenda para viajar a Argentina y poder despedir al ex presidente Néstor Kirchner.Lula partió hacia Buenos Aires desde Río de Janeiro, después de una visita a una plataforma de Petrobras. El mandatario dispuso anteayer tres días de duelo en Brasil por la muerte del Kirchner, por lo cual todas las banderas de este país ayer flameaban a media asta.La repercusión por la muerte de Kirchner ocupó la portada de los diarios locales, los que destacaron la figura del ex mandatario argentino.El gran acto en la ciudad de Recife, previsto para anoche, iba a marcar el cierre de campaña de Rousseff, pero fue suspendido por Lula para anticipar su viaje a la Argentina. La fiesta ya estaba montada en la plaza Marco Zero de la capital pernambucana, donde la figura de Lula ha reportado a Dilma más de 36 puntos de ventaja sobre su rival del PSDB. Una asesora del gobierno de Brasilia, consultada telefónicamente por La Voz del Interior , dijo ayer que el mandatario podría visitar el estado hoy, a su regreso de Buenos Aires, para cumplir con otro tipo de evento que autorice la peculiar veda electoral brasileña.La legislación electoral sólo habilitaba hasta la medianoche de ayer la realización de actos proselitistas, pero en cambio contempla la posibilidad de realizar caminatas o caravanas hasta mañana, y en una de ellas podría participar Lula hoy.Ayer era el último día habilitado también para propaganda electoral paga y espacios radiales y televisivos gratuitos, mientras que hasta mañana los candidatos podrían participar de debates como el de esta noche. ¿Fin de las agresiones? La jornada de ayer marcó también el punto final de lo que analistas políticos consideran una de las campañas más "sucias" y "bajas" de las que vivió Brasil desde el regreso a la democracia, donde las propuestas dieron paso a las acusaciones. "Es la campaña más baja de la historia brasileña, con argumentos muy poco significativos", dijo a Télam el director de la consultora Sensus, Ricardo Guedes, quien destacó que "la deconstrucción de la imagen del otro candidato fue más importante que las propuestas".Las mayores acusaciones del opositor PSDB giraron en torno del quiebre del secreto fiscal de allegados del candidato Serra, el supuesto tráfico de influencias de la ministra de la Casa Civil Erenice Guerra, y la supuesta postura en favor de la legalización del aborto que se le atribuyó a Rousseff.En respuesta a cada golpe, el PT sacó a la luz el supuesto aborto al que se habría sometido de joven la esposa de Serra, la denuncia de corrupción contra Paulo Preto, un ex funcionario suyo de la gobernación de San Pablo, y de supuestas irregularidades en la licitación del metro paulista.Neutralizadas las denuncias, Dilma logró capitalizar en los sondeos una situación muy positiva en lo económico y lo social que se desarrolla desde 2002, con una amplia política de programas sociales, crecimiento del PIB, la salida de la pobreza de 30 millones de personas, y otros índices.

