La incómoda verdad cubana
Los anuncios de Raúl Castro confirman lo presentado meses atrás por Fidel. El modelo no funciona y hay que cambiar. Alejandra Conti.
Las verdades incómodas reveladas por WikiLeaks alcanzan a todos. Por ejemplo, al mismo tiempo que Fidel Castro decía que las revelaciones de los cables diplomáticos publicados por el sitio de Julian Assange habían puesto de rodillas moralmente a Estados Unidos, la prensa de la isla daba por falsos aquellos informes que dejaban mal parado a su propio gobierno. Los cables no sólo revelaron detalles de los momentos más difíciles de la enfermedad de Fidel Castro, sino también la intención del actual presidente, su hermano Raúl, de establecer un canal de comunicación, directo y secreto, con Washington. Esto habría sido revelado por diplomáticos españoles, al igual que el interés de La Habana en ver alguna contrapartida de Estados Unidos al gesto de haber liberado algunos presos políticos.Lejos de contradecirlo, los hechos políticos confirman una tendencia. Cuba cambia de rumbo, o al menos de métodos; muy lentamente, pero lo hace.El contundente anuncio de ayer en el que Raúl Castro confirmó las reformas anunciadas previamente este año va en esa dirección. La misma dirección indicada por Fidel al periódico estadounidense The Atlantic , cuando dijo la ya famosa frase "el modelo cubano no funciona más para nosotros".El gobierno había anunciado meses atrás el recorte del 20 por ciento de los empleos estatales.Cuba tiene 11 millones de habitantes. La masa de trabajadores asciende a 4,9 millones; de ellos, el 80 por ciento pertenecen al sector público.Para marzo de 2011 deben desaparecer 500 mil puestos estatales, pero se espera que en realidad esto sea sólo el comienzo y los recortes sean aún mayores.Asimismo, se esperan medidas similares a las tomadas por países capitalistas: disminución gradual de subsidios y becas y el aumento en cinco años de la edad jubilatoria. Hasta se menciona la abolición en un futuro próximo de la libreta de racionamiento.La pregunta es cómo hará el casi inexistente mercado cubano para dar trabajo a toda esa gente. Desde 1968 están prohibidos casi todos los negocios privados. Hasta ahora, se permitía la actividad privada en peluquerías y taxis.Sólo 141 mil personas tienen licencia para trabajar en forma particular, a pesar de que muchísimos más lo hacen en forma ilegal. Otros 250 mil son cooperativistas.La idea es legislar para permitir la actividad privada en mayor medida.Muchos trabajadores deberán pasar a la construcción y la agricultura. En ese sentido, el reparto de 900 mil hectáreas de tierra a particulares muestra fallas serias, ya que la mitad de esas tierras permanece subexplotada.Raúl Castro había dicho en agosto que uno de cada cuatro empleados públicos era prescindible, y que Cuba no puede ser el único país del mundo en el que se puede vivir sin trabajar. Una declaración muy a tono con la rama militar del partido. En el mismo discurso dijo que esas medidas implicaban un cambio estructural y conceptual del sistema. La inercia que siguió pareció desmentir sus palabras, pero ayer reiteró lo dicho. El futuro socialista. Esta vez se preocupó de remarcar que no había sido elegido presidente para "restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución", sino para continuar perfeccionando el socialismo. Que las nuevas reformas indican el camino al futuro socialista. El anuncio confirma lo que la realidad ya indicaba hace rato: la situación es insostenible porque el gobierno no puede con todo pero no permitía alternativas. Además, Cuba sufrió los efectos de la crisis financiera como ningún otro país de la región, más los huracanes de 2008, más el deterioro de los términos del intercambio de las commodities , la baja del precio del níquel y aumento del costo de importaciones de combustibles y alimentos. Cuba importa el 65 por ciento de los alimentos que necesita.El embargo estadounidense perjudica a la isla, sin duda; pero también lo hace la política económica con dos monedas, una débil (el peso cubano) y otra fuerte (el dólar); un sistema que promueve la ineficiencia y baja productividad, que bajo una máscara de igualitarismo esconde (aunque no demasiado bien) la brecha entre la pobreza de la gran masa del pueblo y los privilegios de la nomenklatura.Ayuda, muchísimo, la ayuda de Venezuela, que envía 96 mil barriles de combustibles por día. Pero eso puede desaparecer el mismo día de las próximas elecciones venezolanas.¿Y qué pasará con los grandes logros de la Revolución en salud y educación?Será dura la transición y es de esperar que no ocurra algo similar a la caída de la URSS en 1991, cuando los pocos que manejaban alguna información la utilizaron para hacerse ricos de la noche a la mañana, mientras que los pobres se volvían aún más pobres.

