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La historia se repite, en otra parte

Con un 20 por ciento de desempleo, los remezones de la crisis griega y una burbuja inmobiliaria, los españoles se encuentran atrapados en un laberinto al que todavía no se le ve salida. Alejandra Conti.

13 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La historia se repite, en otra parte

Con un 20 por ciento de desempleo, los remezones de la crisis griega y una burbuja inmobiliaria que no fue tan catastrófica como en Estados Unidos pero que ha resultado tremendamente dañina, los españoles se encuentran atrapados en un laberinto al que todavía no se le ve salida. Las soluciones que se proponen suenan a fórmulas ya conocidas en Latinoamérica, responsables en parte del aumento de la pobreza y la desindustrialización.

El desastre griego logra que el desequilibrio español no parezca un terremoto, pero estar un poco mejor que Grecia no significa que la situación no sea dramática. España también gastó más de la cuenta y llegó el momento de pagar la factura.

El gobierno insistió el viernes en que no va a necesitar recurrir al fondo de rescate europeo. ¿Tendrá que comerse sus palabras el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero?

Por lo pronto, el gobierno intenta una reforma laboral que negocia con las patronales y los sindicatos, de acuerdo a indicaciones de organismos como el Fondo Monetario Internacional.

Los gremios españoles denuncian que el ajuste recomendado como solución a la crisis enfriará la economía y sumará más desocupación a los ya inquietantes niveles que sufre el país.

Aseguran que estos temores están cimentados por el hecho de que el gobierno creó un fondo para subsidiar despidos de trabajadores efectivos a partir de 2012. El fondo, supuestamente, se integrará en parte por aportes de las empresas, que estarán eximidas por este motivo de algunos impuestos.

Vuelta de tuerca

La historia había comenzado de otra manera, con un intento de reducción de jornada. Trabajando menos horas, más trabajadores pueden conservar su empleo, y otros conseguir uno nuevo. Pero a medida que se agravaba la crisis, las patronales se volvían más intransigentes, los gremios menos convincentes y el gobierno menos eficiente.

"(La propuesta de reglamentación) sirve para despedir más y más barato, para convertir el tema de la intermediación en un negocio", aseguró Ramón Górriz, representante de Comisiones Obreras (CC.OO.), una de las centrales sindicales. Intermediación es decir tercerización. Un término dolorosamente familiar para los argentinos.

Los gremios insisten en este punto. "Con la apertura de la intermediación en el mercado laboral a las agencias privadas de colocación se pretende aprovechar la situación de crisis para aumentar el negocio", le dijo Górriz a El País . Tanto Comisiones como la Unión General de Trabajadores (la otra central sindical) amenazan con huelga general si el proyecto de reforma se convierte en ley en estas condiciones.

Los empresarios, por su parte, reclaman que si se desalienta la modalidad de los contratos temporarios aumentará aún más la desocupación. ¿Entonces? Contrato indefinido pero con despido más barato, proponen. Y que disminuya en términos reales el costo del despido. Este último punto es central en el discurso de las patronales.

Zapatero confía en lograr el respaldo parlamentario que necesita para convertir la propuesta en ley. Aclaró, sin embargo, que su instrumentación no redundará en un inmediato aumento del empleo. Eso se llama abrir el paraguas, pero seguramente a nadie le importarán sus advertencias cuando pase el tiempo y la tasa de desocupación no baje. El beneficio inmediato que espera el gobierno es recuperar la confianza en la economía española. Es un mensaje para afuera, para atraer de nuevo a los inversiones.

Da la sensación con esto de que la culpa de la crisis la tuviera el mercado laboral. No es así, pero como siempre, el ajuste pasa por ahí. La historia se repite; primero fue aquí, ahora allí.

Junto con la evolución por el debate de la reforma laboral, el perfil de estadista de Rodríguez Zapatero se va desdibujando. Evidentemente no tiene respuestas contundentes para enfrentar una situación que parece haber sido una sorpresa para el gobierno. Eso, o el accionar previo a la crisis fue irresponsable.

Como sea, la derecha se está probando el traje.