"La gente me pide cambios tan rápido como sea posible"
A una semana de su liberación, Aung San Suu Kyi cuenta que no habló con los generales que gobiernan el país, que no teme por su seguridad y que busca una transición pacífica y rápida.
El sábado pasado, "la Dama", como respetuosamente la llaman los birmanos, recibió en su casa una visita de oficiales militares que simplemente le dijeron que estaba en libertad. Desde entonces, se ha visto envuelta en la vorágine de entusiasmo de su gente, de diplomáticos internacionales y periodistas, tras los siete años y medio que duró su último arresto domiciliario. También discutió la estrategia y los retos legales a perseguir con la cúpula y los veteranos de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND).La líder opositora recibe a la prensa mientras algunas mujeres se dedican a producir y distribuir todo lo que lleva la imagen de Suu Kyi y de su padre, el general Aung San, héroe de la independencia de Myanmar (ex Birmania) en 1948.Los pósters, camisetas, llaveros y colgantes tienen un rostro que está en todas partes. Al otro lado de la calle, los hombres del servicio de inteligencia vestidos de civil, con actitud suspicaz, toman fotografías y filman a todas las personas que entran y salen del local. –En los días que lleva en libertad, ¿pudo hablar con los generales que gobiernan el país? –No, sólo tuve tiempo para hablar con los periodistas. Pero a lo largo de estos años sí tuve alguna conversación con ellos. Aunque ninguna sustancial, que es lo que a mí me gustaría. –¿Qué espera de ellos? –Me gustaría que las próximas reuniones que tengamos se basen en sentimientos comunes: la amistad y el deseo de encontrar una solución. Pero no estoy segura de que ellos tengan la misma postura. –¿Qué le parecieron las recientes elecciones? –La LND estableció un comité para averiguar qué pasó. Muchos partidos que participaron en los comicios reclaman que se hizo trampa con los votos y demás. Nosotros boicoteamos las elecciones, por lo que no tenemos nada que ganar o perder con los resultados, pero creemos en el papel de la ley y por eso formamos este comité. –¿Por qué boicotearon las elecciones? –Porque no creíamos en ellas. En primer lugar, porque la regulación electoral obligaba a asumir la Constitución de 2008 y nosotros no estamos de acuerdo con todos los puntos de ella. En segundo lugar, porque los resultados de las elecciones de 1989 van a ser borrados por decreto. Creo que es un muy mal precedente para cualquier proceso democrático borrar unas elecciones si no te gustan los resultados. Y en tercer lugar, porque la regulación también reclamaba la expulsión de nuestro partido de todos los miembros que son prisioneros políticos si queríamos participar. Y no vamos a hacer eso. Todavía hay más de dos mil presos. –¿Vio muy cambiado su país tras los últimos siete años de arresto? –Vi algunos cambios. Uno, por supuesto, la proliferación de celulares, cámaras y todos esos aparatos que todos tienen. También la cantidad de gente joven que hay entre los que nos apoyan. Hay más nacionalidades étnicas y gente joven apoyándonos ahora que hace siete años. Es una muy buena noticia. –¿Qué tipo de transición política desea? –Pacífica, feliz y rápida. –¿Cuáles son los puntos clave a seguir? –Si lo supiera ya tendríamos una democracia de verdad. –¿Se siente la líder de la esperanza de Myanmar? –No, no creo en la esperanza sin trabajo. Creo que sólo puedes tener esperanza cuando has trabajado realmente duro. No puedes sentarte a esperar que las cosas pasen, no funciona. Yo tengo la esperanza de ser uno de los trabajadores de Myanmar. –La gente confía en usted. ¿Le pesa eso? –No, no es pesado. Me ayuda a trabajar todavía más duro. –En sus días de libertad, ¿qué le ha pedido la gente? –Cambio. Y tratar de conseguir ese cambio tan rápido como sea posible porque mucha de mi gente piensa que no podemos seguir así; el país avanza hacia una situación peor día a día. –¿Está preocupada por su seguridad? –No, no tengo tiempo para pensar en eso. –¿Habló con sus hijos? –Sí, hablé con ellos. El menor está intentando venir, pero todavía no le dieron el visado, así que está esperando. Tengo ganas de verlo.

