La excarcelación divide a la disidencia
Los opositores cubanos discrepan entre quienes ven la liberación como una "deportación".
Los opositores cubanos discrepan entre quienes ven la liberación como una "deportación" y aquellos que consideran que todo el proceso abre una "oportunidad" para el cambio verdadero en la isla.
La salida hacia España de los primeros presos políticos excarcelados por el gobierno de Raúl Castro fue recibida por la disidencia con regocijo, pero también con escepticismo y división de opiniones sobre el alcance de la medida.
Algunas voces, como las de los ex presos del Grupo del los 75 Óscar Espinosa Chepe y Héctor Palacios, o la del opositor moderado Manuel Cuesta Morúa, dicen que se abre una "oportunidad" para Cuba y que sería irresponsable desaprovecharla.
Piden por eso a Estados Unidos y a la Unión Europea mover fichas para alentar nuevos pasos del régimen.
Entre los que apoyan abiertamente el diálogo y la gestión de la jerarquía católica, por imperfecta que sea, se incluyen las Damas de Blanco, cuyo objetivo principal es la excarcelación de sus familiares en prisión.
En contrapartida, los más escépticos, como el democristiano Oswaldo Payá o el activista de los derechos humanos Elizardo Sánchez, afirman que las excarcelaciones son en realidad "deportaciones" y que se trata sólo de una maniobra del gobierno cubano para lavar su mala imagen y comprar tiempo.
Hilda Molina, escéptica. La médica disidente cubana Hilda Molina dijo en Buenos Aires que no cree que la excarcelación de presos políticos de Cuba signifique "una voluntad de cambio" de la isla, sino una respuesta "a la presión que ejerció la opinión pública mundial".

