A la caza de explicaciones y estrategias
Los analistas buscan las causas por las que Dilma Rousseff no fue elegida en primera vuelta el domingo.
Los analistas locales todavía tratan de hallar las causas por las que la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, no fue elegida en primera vuelta y deberá ir a balotaje con el aspirante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, el último domingo de este mes. "La subestimación del crecimiento del voto por la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva", opina un colega de un diario paulista."No se pueden ignorar los votos de San Pablo (con un padrón electoral de 30,3 millones de votantes) y lo que representan como bastión de los tucanos (mote del PSDB)", razona un opinólogo con varias elecciones a cuestas, desde la cadena de TV con mayor audiencia y sede central en Río de Janeiro."El voto de los agronegocios (en Argentina se diría el voto sojero) estuvo en contra del PT y se reflejó en sus derrotas en las gobernaciones de Paraná, Mato Grosso o el mismo San Pablo", desliza una periodista brasiliense, mientras con este enviado y decenas de colegas asiste en los jardines del antiguo Hotel Blue Tree (hoy Golden Tulip) a la llegada de gobernadores, senadores y diputados electos de la coalición gobernante que viajaron el lunes a Brasilia para arropar a Dilma.Son los mismos que ayer enfilaron hacia el Palacio de la Alvorada, donde los esperaba el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para discutir nuevas estrategias en el inicio de la campaña hacia la segunda vuelta. Magia "preta" en Internet. "El PT discute retirar el aborto del programa de gobierno", titula Folha de Sao Paulo . "Dilma hará ofensiva religiosa para atraer el voto conservador", sostiene O Globo . Y otra vez aparecen en la interpretación los siete puntos "de más" que las encuestas no asignaron a Marina y que ésta consiguió en desmedro de los dos protagonistas principales de la votación del domingo."A Rousseff se le fueron los votos religiosos", dice al volante de su taxi Gerson, quien votó por Dilma porque tiene malos recuerdos del gobierno del PSDB."Los puntos que perdimos fueron los votos religiosos", afirma Adeline, militante del PT que acreditaba a los periodistas."Entre las cosas que aparecieron en Internet, diciendo que Dilma insultaba a Jesucristo, que sacaría los canales y espacios de TV a los evangélicos, hubo una nueva maquinación que da igual pavor", agrega, aún dolida por tener cuatro semanas más de campaña.Según ella, en el último mensaje lanzado para desacreditar a la coalición oficialista "se dice que los hijos del candidato a vicepresidente, Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), son adoradores de Satanás y hacen magia negra para que, una vez en el poder, a Dilma le vuelva su enfermedad y pueda asumir su padre". La versión parece desopilante, pero minutos después, en la reunión con la prensa, Dilma reitera la denuncia de que al final de la campaña circularon por Internet decenas de mensajes o sitios apócrifos en los que se demonizaba su figura.Por un lado, aludían a su militancia guerrillera contra la dictadura, y por otro, a su postura con vaivenes acerca de una legalización del aborto. Claro que en la Web se la pintaba como una especie de versión femenina de Bin Laden o más infanticida que Herodes.Lo cierto es que la campaña difamatoria, en la que algunos ven el guión de la esposa de José Serra, la chilena Mónica Allende, sería la razón de parte de la migración del voto oficialista hacia los verdes. Y es que Marina, una mujer de orígenes muy humildes y muy religiosa, seduce a votantes tanto evangélicos como católicos.Pero además, algunos simpatizantes del PT pueden haber votado por Marina en primer turno, enviando una señal de descontento a la dirigencia del partido, por hechos de corrupción y hasta por la decisión de Lula de imponer a su candidata casi a dedo. Números bien "en rojo". Pero mientras Rousseff trata de borrar las diferencias fuertes y recientes con la ex ministra de Ambiente de Lula, y Serra corteja (en el sentido político) a la ex seringueira discípula de Chico Mendes, hay otros números que impactarán en el futuro inmediato de las instituciones. La coalición integrada por el PT, el PMDB, el Partido Demócrata Trabalhista (el PDT del que provino Rousseff), el Partido Socialista Brasileño (PSB) y otras fuerzas de izquierda tendrá 402 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados y 55 de los 81 escaños de senadores.Ello implica que, de vencer el día 31, el de Dilma no será un gobierno débil. Lo opuesto le ocurrirá a Serra, si logra revertir la diferencia de más de 14 millones y medio de votos con que lo aventajó su rival del balotaje.Además, el oficialismo venció en primer turno en 18 de los 27 estados en que se divide federalmente este país.Mañana vuelve la campaña televisiva y aparecerán los nuevos eslóganes. Mientras, bajo los frondosos árboles que bordean la avenida principal junto al Palacio de Itamaraty, miles de empleados públicos que trabajan en 34 ministerios se refugian del sol del mediodía para disfrutar de su almuerzo al aire libre o estirar las piernas y fumar un cigarrillo.Las interpretaciones políticas continúan en algunas mesas de los escasos bares del centro."Dicen que Dilma perdió votos en la 'clase C'", sostiene Ana Lucía, empleada estatal como la mayoría de los que viven aquí. El sector aludido es la franja de la nueva clase media (baja) que el gobierno dice haber promovido, con créditos y apoyo, a un número de más de 30 millones de personas. Oscar, Lucio y JK. "Está bueno para el país que haya esta segunda vuelta, para discutir más cada proyecto", argumenta la periodista Daniella Acosta Almeida, quien con 36 años tiene la particularidad de ser nacida y criada en esta capital de 50 años de vida. "Ojalá que ahora que quieren los votos de Marina alguien se acuerde en serio de hacer las cosas urgentes por el medio ambiente", se ilusiona Rodrigo Agra Balbueno, biólogo y consultor ambiental, gaúcho de nacimiento, casado con Carmen, una indigenista del interior paulista. Ambos se conocieron en la Amazonia y son parte del "tercer sector" que completa la población de la ciudad que el 21 de abril de 1960 inauguró Juscelino Kubitschek.Desde el mirador de la Torre de Televisión se ve la estatua de "JK", sobre el memorial que honra al mandatario. Ese monumento de 1980 (una de las marcas inconfundibles que dejó Oscar Niemeyer) a lo lejos parece una hoz y un martillo. Acaso otro de los desafíos que el arquitecto comunista planteó con su obra a la dictadura brasileña.Es cierto, en Brasilia no abundan los quioscos de diarios, ni los cafés, ni las sombras donde guarecerse del sol implacable, y tener auto es una desventaja notable. Pero su diseño, su historia y su valor político la hacen singular. Y dejarla causa cierta saudade anticipada.Antes de que el vuelo hacia Córdoba tome altura, no se podrá comprobar si, con las luces de la noche, la capital de Brasil tiene forma de pájaro, de avión, de arco y flecha… Perdón por la digresión, Lúcio Costa.

