Kadhafi contraataca y culpa a Bin Laden
El gobernante libio intentaba recuperar ciudades tomadas por los rebeldes y se preparaba para una batalla decisiva en Trípoli.
Bengazi, Trípoli. Milicianos libios y mercenarios extranjeros leales a Muamar Kadhafi intentaron ayer frenar la revuelta popular que avanzaba hacia Trípoli al atacar dos ciudades cercanas a la capital, en combates que dejaron al menos 17 muertos. Los rebeldes, sin embargo, siguieron avanzando y capturaron una base aérea militar, mientras Kadhafi culpaba a Osama bin Laden por el levantamiento contra su régimen de más de 41 años.El ataque más sangriento fue en Zauiya, 50 kilómetros al oeste de Trípoli, donde una unidad militar atacó una mezquita en la que manifestantes opositores –algunos armados con rifles de caza– acampaban desde hacía días en apoyo a las protestas en la capital, dijo un testigo.Los soldados derribaron el minarete con artillería antiaérea. Un médico que atendía a las víctimas en la mezquita dijo que había por lo menos 10 muertos. El sitio libio Qureyna aseguró que los muertos eran 23 y que muchos heridos no pudieron ir a hospitales porque les disparaban."El miércoles, un enviado de Kadhafi vino a la ciudad desde la capital y advirtió a los manifestantes: 'Si no se van, habrá una masacre'", aseguró el testigo. Zauiya es una ciudad clave cerca de un puerto y refinerías petroleras, y es la localidad más cercana a Trípoli de las que han caído en manos de los rebeldes desde el 15 de febrero.La revuelta se ha apoderado de casi toda la mitad oriental del país y diplomáticos, ministros y hasta un primo de Kadhafi con un cargo jerárquico han tomado partido por los manifestantes. El mandatario retiene un control firme en la capital, algunos poblados cercanos, el desierto del sur y algunas zonas del centro del país.Horas después del ataque contra Zauiya, Kadhafi llamó a la TV estatal y dio un discurso en el que ofreció condolencias por las muertes pero regañó a los residentes de la ciudad por ponerse del lado de los rebeldes. El gobernante acusó al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, de provocar el alzamiento en Libia y dijo que los revoltosos son jóvenes drogados con píldoras alucinógenas que les dan "en su café con leche, como Nescafé"."Qué vergüenza, pueblo de Zauiya, controlen a sus hijos. Ellos son leales a Bin Laden. ¿Qué tienen que ver ustedes con Bin Laden, pueblo de Zauiya? Explotan a los jóvenes... Insisto en que es Bin Laden", afirmó."Si quieren este caos, son libres. Si quieren seguir combatiendo entre ustedes, sigan así", agregó Kadhafi. "Lo que está sucediendo en Al Zauiya es una comedia: los hombres de Bin Laden distribuyeron drogas en el agua, en el yogur, en la comida de los habitantes, que armados están devastando la ciudad", enfatizóAl acusar a Al Qaeda de estar detrás de la "crisis" en el país, dijo que esa red islamista "quiere crear un emirato islámico en Libia""La rebelión en Libia es una farsa a la que tendremos que poner fin, una farsa actuada por los jóvenes", remató.Mientras, en un nuevo golpe contra el líder, su primo y estrecho colaborador Ahmed Kadhaf al-Dam anunció que había desertado a Egipto en protesta por la represión, denunciando "graves violaciones a los derechos humanos y las leyes humanas e internacionales".Otro intento del régimen de recuperar terreno perdido ocurrió a unos 200 kilómetros al este de la capital, en las afueras de Misurata, tercera ciudad de Libia. Milicianos leales al gobernante atacaron con lanzagranadas y morteros un pequeño aeropuerto custodiado por disidentes.Oficiales de una escuela cercana de la fuerza aérea se amotinaron y tomaron una base aérea militar donde se refugiaban fuerzas leales al régimen.En tanto, Estados Unidos y la Unión Europea discutían ayer medidas de presión para detener la violencia que se ha cobrado cientos de vidas. Hoy habrá contactos clave en la ONU para analizar la grave situación.
¿Nueva instancia?"Momento del diálogo". Omran Mohamed Omran, representante en España de la Coalición del 17 de Febrero, el movimiento popular que lideró el levantamiento contra el régimen de Muamar Kadhafi, cree que ha llegado el momento del diálogo "para evitar un baño de sangre".Por otro país. El periodista libio, que vive en España y hace de vocero de sus compatriotas, le dijo al diario El País que "hay que poner fin a las batallas y sentarse a negociar la nueva Libia".Final. "Creo que es momento del diálogo entre todos. No pueden aumentar los muertos. Hay problemas que se tienen que resolver a través del diálogo y no de las armas", aseguró Omran, exiliado hace 21 años. "Nadie quiere masacres en Libia ni la intervención extranjera", dijo.

