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Jóvenes españoles emigran a Chile en busca de empleo

La desocupación en España afecta a casi la mitad del segmento juvenil, incluso a los que tienen mucha preparación académica. Chile los atrae por su estabilidad económica.

12 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Jóvenes españoles emigran a Chile en busca de empleo
Desempleo. España tiene más de cinco millones de desocupados, lo que hace emigrar a muchos jóvenes hacia países como Chile (AP).

Santiago de Chile. Son jóvenes muy preparados, con carreras e idiomas en sus currículos y sin cargas familiares a sus espaldas, a los que la crisis en España los empujó a saltar al otro lado del océano Atlántico en busca de estabilidad económica en Chile. Gerardo, ingeniero de Telecomunicaciones de 31 años, Marga, arquitecta de 28 años, y María Ángeles, de 27 años y licenciada en Periodismo y Derecho, decidieron un día hacer las valijas y embarcarse rumbo a Santiago de Chile, en busca de un mejor futuro.Las penurias económicas que ahogan a España, con 5,27 millones de desocupados, entre ellos casi la mitad de los menores de 25 años (48,7 por ciento) sin empleo, provocaron un vuelco en los flujos demográficos y convirtieron a estos jóvenes en los nuevos emigrantes del siglo 21. Huyen de la crisis que castiga a su país, pero también al resto de Europa, dirigen su mirada hacia Sudamérica y ven en Chile una garantía de estabilidad política y económica, con una envidiable tasa de desempleo, situada en el 6,6 por ciento, y un crecimiento superior al seis por ciento en 2011."Descarté Europa por la crisis. Estados Unidos me apetecía, pero tiene el problema de la visa. Entonces pensé en Latinoamérica. Busqué países que estuvieran creciendo, que fueran seguros", explica Gerardo Cornejo, un malagueño que aterrizó en la capital chilena hace seis meses. Tendencia creciente. Aunque resulta difícil cuantificar su número porque la inscripción en el registro del Consulado es voluntaria, muchos jóvenes españoles se han instalado en Chile en los últimos dos años. En total, según fuentes oficiales, actualmente hay 48.031 españoles inscritos en el Consulado. Hace un año, eran 44.109. El aumento ha podido deberse al efecto de la Ley de Memoria Histórica, que amplió la nacionalidad española a los descendientes directos de los antiguos emigrantes españoles.Según datos del Ministerio del Interior, si en 2010 se otorgaron 388 visas de residencia sujetas a contrato a ciudadanos españoles, entre enero y octubre de 2011 esa cifra ascendía ya a 464. Entre la comunidad española residente en Chile es habitual ver cada vez más caras nuevas y recibir correos o llamadas de amigos y conocidos que preguntan sobre la situación en uno de los países más prósperos de Sudamérica.Así lo cuenta Marga González-Calvo, quien logró un contrato con un estudio de arquitectura y, una vez en Chile, animó a su hermano, de 30 años, para que se instalara a trabajar como enólogo. "Para nosotros, Chile es un sitio muy bueno; hay estabilidad económica y mucho trabajo. Cualquier español que quiera trabajar puede hacerlo", asegura esta joven de Valladolid, que lleva 15 meses en el país andino.Las autoridades chilenas corroboran esa impresión. Según el subsecretario del Trabajo, Bruno Baranda, falta mano de obra en la minería, la construcción y agricultura, y en los dos primeros sectores no sólo se necesitan obreros, sino también profesionales calificados.Sin embargo, en otros ámbitos es difícil abrirse camino. "En Chile pasa igual que en España. El sector financiero es muy hermético", sostiene Gerardo Cornejo, quien pese a exhibir un prolijo currículum, sigue buscando trabajo. Desarraigo. Estar lejos del hogar no es tarea fácil. "Requiere mucho esfuerzo personal, porque estamos a más de 13 mil kilómetros de casa, hay 15 días (hábiles) de vacaciones al año y los sueldos no son excesivamente altos", explica Marga. Aun así, las buenas perspectivas laborales compensan en parte el desarraigo familiar. "Sin duda, lo peor es vivir lejos de la familia, siempre se extraña. Pero ayuda a entenderlo el hecho de que tengas trabajo y estés aprendiendo", cuenta María Ángeles Pinilla. Esta joven madrileña llegó a Chile en 2010 para hacer las prácticas de un máster y al terminarlas regresó a Madrid pero, ante el sombrío panorama económico, decidió volver a Santiago, donde encontró un puesto en una agencia de información económica."Vi que aquí había posibilidades y que mis compañeros de colegio, de la universidad, del máster se marchaban de España o seguían buscando trabajo durante meses", explica. Aunque en su currículum figuran además dos licenciaturas, María Ángeles lamenta que contar con una extensa calificación no sea ahora "garantía de nada".