Grecia, entre el paro y la presión externa
Los líderes del euro exigieron la adopción de un segundo rescate para el país heleno en julio. Los sindicatos llamaron a una huelga general el mismo día en que el Parlamento vota el plan de austeridad.
Atenas, Bruselas. Mientras los jefes de Estado y de Gobierno de la Eurozona llamaron a terminar los trabajos que permitan la adopción de un segundo plan de ayuda para Grecia, los sindicatos mayoritarios de ese país convocaban para el martes y miércoles la cuarta huelga general del año, que coincidirá con el crucial voto parlamentario sobre un nuevo paquete de austeridad. "El gobierno y los acreedores extranjeros continúan el ataque contra nuestros derechos pese a las masivas protestas de parte de la sociedad griega", manifestó un comunicado conjunto de los sindicatos del sector privado (GSEE) y público (Adedy). La tensión social aumentó aun más en suelo griego después de conocerse que el gobierno subirá una vez más los impuestos para poder percibir nuevas ayudas de la Unión Europea (UE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE). En una rueda de prensa celebrada durante un receso de las negociaciones con las tres instituciones, conocidas como la "troika internacional" en Atenas, el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, anunció ayer los detalles del proyecto de ley sobre las nuevas medidas, aprobado el miércoles en Consejo de Ministros.Venizelos dijo que los esfuerzos del gobierno socialista se centrarán en reformar y hacer más eficaz el sistema impositivo, marcado hasta ahora por una enorme evasión, y aseguró que el Estado no pretende cobrarle más dinero a las capas más necesitadas."Debemos demostrar que somos fiables y que podemos recuperar la credibilidad", expresó el ministro, quien asumió su cargo la semana pasada.Grecia necesita presentar un paquete de nuevas medidas para que la UE libere el último tramo de 12 mil millones de euros que el país necesita para pagar sueldos y pensiones en julio. De lo contrario, Grecia entraría con seguridad en la bancarrota a mediados de julio, estiman los expertos.El nuevo plan contempla que el Estado ingrese mediante la recaudación adicional de impuestos y el recorte del gasto público unos 28.300 millones de euros hasta el año 2015, de los cuales 6.500 millones deben entrar este mismo año.Además, prevé privatizar bienes del Estado por otros 50 mil millones hasta 2015. Venizelos explicó que se creará un impuesto extraordinario de solidaridad: se descontará el uno por ciento de la masa salarial entre los 12 y los 20 mil euros. El porcentaje subirá de forma gradual hasta el cuatro por ciento para ingresos superiores a los 100 mil euros.Los sindicatos aseguran que las nuevas medidas arrasarán a la sociedad y acusan al primer ministro socialista, Yorgos Papandreu, de "vender la riqueza nacional, las empresas y los activos". Posición contraria. En cambio, para que Grecia no entre en bancarrota, los líderes de la Eurozona "piden a los ministros de Finanzas que terminen el trabajo de los elementos pendientes para permitir tomar las decisiones necesarias a principios de julio", dice la declaración que publicaron tras la primera jornada de cumbre celebrada en Bruselas. Según el documento, los líderes respaldan el enfoque decidido el 20 de junio por los ministros de Finanzas de la Eurozona en cuanto "al fomento de la participación voluntaria del sector privado" en el segundo rescate de Grecia, que será financiado "a través de fuentes oficiales y también privadas".

