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Una gambeta al calendario electoral

La visita de un papa a cualquier país es un hecho político. Los condimentos políticos se alimentan cuando la gira comprende al lugar donde nació.

27 de julio de 2013 a las 02:23 p. m.
Una gambeta al calendario electoral

Jorge Bergoglio siempre fue un hombre interesado por la política. Varios de sus mejores amigos son políticos. Quienes lo conocen bien aseguran que el nuevo papa nunca ocultó su ideología peronista, aunque no militó, porque desde joven se entregó a la Iglesia Católica. En marzo pasado, cuando fue proclamado papa, se especuló con que Bergoglio volvería a su tierra durante este año. Nada más alejado de la realidad. La campaña electoral está en marcha y nadie puede asegurar que los ánimos se calmen después de que la gente pase por el cuarto oscuro. La visita de un papa a cualquier país es un hecho político, como lo está siendo por estos días en Brasil. Los condimentos políticos se alimentan cuando la gira comprende al lugar donde nació el jefe de la Iglesia. Francisco sabe que volverá en algún momento a su país, pero evitará que sea en un año electoral. Aunque jamás lo admitirá, también tratará de que cuando regrese, ya no esté en el poder la actual Presidenta.El papa argentino ahora tiene la responsabilidad de conducir a más de mil millones de católicos, por lo que no tiene la intención ni el tiempo de enredarse en cuestiones políticas domésticas en su país. Aunque la Presidenta no pudo con su genio y ayer tiró una comparación de dudoso resultado político positivo: aseguró que Néstor Kirchner ya les había pedido a los jóvenes, antes que el Papa, que se mantuvieran movilizados y que "hicieran lío", apelando a la frase que el Pontífice utilizó en su encuentro con los peregrinos argentinos. Cristina y Bergoglio nunca se llevaron bien. Ahora, ambos se verán mañana, durante la misa de cierre de la visita a Río de Janeiro. Por las dudas, el vocero del Vaticano dijo que no habrá reunión y que "sólo" se producirá un saludo protocolar. Tan protocolar como la relación que une al Papa y a la jefa del Estado.