Francisco condenó el trabajo infantil
El Papa denunció la “verdadera esclavitud” que padecen millones de niños y reclamó medidas más eficaces para combatirla.
El papa Francisco llamó ayer a luchar contra la “plaga” del trabajo infantil y la explotación de los niños en tareas domésticas, y dijo que se trata de “un despreciable fenómeno en constante aumento, especialmente en los países pobres”. El pontífice argentino denunció la “verdadera esclavitud” que padecen “millones” de menores de edad y pidió “medidas aún más eficaces” de parte de la comunidad internacional.
La condena a la explotación infantil se produjo mientras seguía la polémica por las supuestas afirmaciones de Francisco del martes, cuando recibió a religiosos latinoamericanos. Tras ese encuentro, trascendió que el Papa había admitido la existencia de un "lobby gay" y corrupción en el Vaticano, aunque ayer hubo desmentidas acerca de la autoría de tales afirmaciones (ver Niegan...)
Jorge Bergoglio abordó el tema durante la audiencia general de los miércoles en la Plaza San Pedro del Vaticano, ante más de 70 mil personas que lo aclamaron. “Hoy se celebra en todo el mundo la Jornada Mundial contra el Trabajo de Menores”, recordó el Papa al concluir la audiencia, con una referencia particular a la explotación de los niños en el trabajo doméstico, al que consideró “un despreciable fenómeno en constante aumento, especialmente en los países pobres”.
“Son millones los menores, más las niñas, víctimas de esta forma escondida de explotación que implica con frecuencia también abusos, malos tratos y discriminaciones”, subrayó.
“Auspicio con determinación que la comunidad internacional pueda tomar medidas aún más eficaces para afrontar esta auténtica plaga”, dijo Bergoglio.
“Todos los niños deben poder jugar, estudiar, rezar y crecer en las propias familias, y esto en un contexto armónico, de amor y serenidad”, destacó.
“Esta gente, en vez de hacerlos jugar, los hace esclavos, es una plaga”, reiteró el jefe de la Iglesia Católica.
En cambio, para los niños “crecer serenamente es un derecho y un deber nuestro”, aseveró luego.
Bergoglio llegó ayer a la Plaza San Pedro tres cuartos de hora antes del inicio de la audiencia y efectuó varias pasadas entre los fieles a bordo de su jeep descubierto, y fue recibido con el habitual entusiasmo por la multitud, que lo aclamó.
El Papa saludó a los peregrinos, los bendijo, intercambió con ellos gestos de entendimiento y se detuvo varias veces a besar y a acariciar a los niños.
Amor y no guerra. En otro momento, el papa Francisco pidió ayer que "el Señor haga entender la ley del amor" frente a las noticias de "tantas guerras" en el "pueblo de Dios".
"Miramos en los diarios o en las televisiones tantas guerras entre cristianos, dentro del pueblo de Dios, cuántas guerras en los barrios, en los puestos de trabajo, cuántas por envidias y celos, incluso en la misma familia, tantas guerras internas: pero nosotros tenemos que pedir al Señor que nos haga entender bien la ley del amor", advirtió.
En su audiencia general de ayer, Francisco mencionó en su discurso a la cancha de San Lorenzo, al convocar a los fieles a ser “como una luz similar a un estadio de fútbol a la noche”.
Fue una nueva alusión pública a una de las aficiones que Bergoglio ha hecho públicas desde su elección como jefe de la Iglesia.Francisco habló del concepto de pueblo de Dios, "que tiene que ver con todos los pueblos, no con una élite".
Tras reflexionar sobre el significado del término “pueblo de Dios” del Concilio Vaticano II, Francisco llamó “a ser una luz, como la de una cancha de fútbol a la noche, como el Estadio Olímpico de Roma o la cancha de San Lorenzo”.
Por otra parte, durante la catequesis de ayer, Francisco destacó: “Dios no pertenece a ningún pueblo, ya que es Él quien nos invita a formar parte de su pueblo”.
El Papa intercaló, como es habitual en sus últimas apariciones, su discurso escrito con pasajes improvisados y mantuvo sus gestos desacantonados que a veces descolocan a los guardias de seguridad.
La Unión Europea instó a todos sus estados a intensificar la lucha contra el trabajo infantil dentro de sus fronteras.
215 millones de niños trabajan en el mundo, según la OIT.
Unos 10,5 millones de esos menores realizan trabajos domésticos en condiciones peligrosas.
En América latina
A través de danzas, documentales e informes, varias organizaciones e incluso niños exigieron ayer que se fortalezcan las políticas de prevención y erradicación del trabajo infantil en América latina, donde, según la OIT, unos nueve millones de niños y adolescentes trabajan en condiciones extremas.

