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Un final de Ramadán muy diferente

En Trípoli, los festejos de contenido religioso se mezclaron con la euforia de quienes esperaban la caída del gobierno. Algunas urgencias caldean ánimos.

31 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE, AP y Télam
Un final de Ramadán muy diferente

Trípoli. Cierta calma parecía comenzar a respirarse ayer en Trípoli, la capital de Libia que poco a poco empieza a recobrar su actividad diaria, con los comercios abiertos, las estanterías levemente abastecidas y la policía de nuevo en sus recorridas por las veredas. Pese a que todavía faltaba combustible y son habituales los cortes de agua y luz, los atascos volvieron ayer a las calles de la capital, llenas de gente dispuesta a celebrar anoche el fin del mes de ayuno o Ramadán y el inicio de la fiesta del Eid al-Fitr, que comienza un día más tarde que en la mayoría de los países árabes.Los líderes rebeldes insistieron en que están restaurando el orden paulatinamente en Trípoli, la capital herida por la guerra luego de una semana de batalla, incluyendo el despliegue de policías y la recolección de basura. Pero los reporteros que recorren Trípoli aún ven escenas caóticas, incluyendo gente desesperada robando nafta en estaciones de servicio.En el barrio capitalino de Souk al Juma, unas 200 personas golpeaban ayer las puertas de un banco, exigiendo que lo abrieran. Empleados relataron que les dijeron que recibirían 250 dinares (unos 200 dólares) de adelanto de sus salarios por los tres días festivos musulmanes del Eid al-Fitr, que se inicia hoy en Libia."Nuestra fiesta y cena será mucho más austera que otros años, pero al menos será en libertad", dice una mujer mientras abre la puerta de su casa.Situada en una de las zonas más pintorescas de la medina, el domicilio de la familia Naser es tan espartano como la cena que dijeron esperar durante la fiesta del "Eid al-Fitr".Antenoche se registraron festejos y disparos al aire en la emblemática Plaza Verde, donde quienes se congregaron se animaron por primera vez a considerar de modo abierto que "la vieja Libia" llegaba a su fin. La congregación de rebeldes y civiles en la Plaza Verde había sido informada hace unos 10 días, cuando se inició el avance insurgente sobre Trípoli. Sin embargo, parte de los informes que reprodujeron algunas cadenas de TV resultaron un montaje realizado con actores y en un escenario preparado en Qatar, según reveló la televisión rusa. El manejo de información falsa se utiliza en esta clase conflictos como arma de guerra. Voceros rebeldes admitieron un par de días después de la conquista de Trípoli que la falsa información de que había sido arrestado Saif al Islam, el hijo de Kadhafi, fue clave para generar desconcierto en el enemigo y producirle deserciones.