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Europa pierde poder en el mundo por culpa de su crisis

Un informe de expertos revela descoordinación con China, falta de proyecto en países árabes y subordinación a EE.UU. Si no resuelve sus problemas, se debilitará aún más.

01 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Miguel Ángel Villena (El País, de España)
Europa pierde poder en el mundo por culpa de su crisis
España. La crisis se siente en los bolsillos de los ciudadanos que buscan ofertas en las calles (AP).

Madrid. La crisis económica debilita todavía más a la ya de por sí frágil política exterior de Europa. Una reacción tardía en el norte de África tras la Primavera Árabe; una diplomacia fragmentada y poco coordinada con China; y un papel subordinado frente a Estados Unidos en los grandes escenarios internacionales dibujaron la política exterior de la Unión Europea (UE) durante 2011.

Esas son las conclusiones de un amplio estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés), en el que participaron 57 investigadores de todo el continente, que a su vez entrevistaron a 270 analistas.

Al compás de las consecuencias de la crisis, vale la pena resaltar el incremento de la influencia exterior de Alemania, un país al que siempre se había considerado un gigante económico, pero un enano político y diplomático.

Sin duda, Alemania es hoy más líder que antes, si bien se mueve más por sus propios intereses nacionales que por objetivos comunes de la UE.

A propósito de la política de que cada país de la UE haga la guerra por su cuenta, el ejemplo más notorio sería China, donde los europeos han retrocedido en sus esfuerzos por una relación conjunta con Beijing. A la caza de inversiones y de mercados de China se lanzaron los 27 miembros de la UE, pero compitiendo unos contra otros. Más allá del afianzamiento del poderío de China, la Primavera Árabe fue el fenómeno que más transformó el mundo en 2011 con una marea de cambios sólo comparable a la caída del muro de Berlín en 1989.En el norte de África y Medio Oriente, la UE reaccionó tarde bajo la sombra de su connivencia con dictadores como el egipcio Hosni Mubarak, el tunecino Ben Ali y el libio Muamar Kadhafi. Salvo el relativo éxito de la operación de la Otan, los europeos no disponen de una estrategia a medio y largo plazo para consolidar las incipientes democracias africanas o para abordar el conflicto de Siria. Parte del problema. La tercera laguna europea pasa por su relación con Estados Unidos, que cada vez contempla más a la UE como parte de los problemas más que de las soluciones. "Washington comienza a priorizar su estrategia en Asia en perjuicio de su interés por Europa", señala el informe. A juicio de sus autores, los aspectos positivos de la política exterior europea se encuentran en las relaciones con Rusia y Europa Oriental. Superadas las tensiones por el abastecimiento energético que enfrentaron a la UE con Moscú, los contactos políticos y económicos se vieron favorecidos, si bien la perspectiva del mantenimiento en el poder de Vladimir Putin arroja incertidumbres. La zona oriental del continente fue testigo también del aumento de la influencia diplomática de Suecia y de Polonia en detrimento del relieve exterior de países como España e Italia."Estos dos países están recogiendo ahora los frutos de un trabajo de años en su vecindad oriental", señaló uno de los analistas del informe.Por último, la cumbre del cambio climático en Durban significó un respaldo a la influencia europea en decisiones sobre la reducción de las emisiones de dióxido de carbono.El informe da una de cal y otra de arena cuando los expertos coinciden en que las dificultades económicas para superar la crisis del euro lastran el peso de Europa en el mundo.En pocas palabras: o Europa supera la crisis o seguirá perdiendo poder.