España padece el peor poder adquisitivo en 27 años
Además del desempleo, la caída del valor de los salarios frente a los precios que se disparan provoca una brecha que no se registraba en la península desde 1985.
Madrid. Los salarios están contra las cuerdas. La destrucción de empleo y la recesión obligan a la contención. Pero los precios no dan tregua, se han disparado y dejan atrás a los sueldos a marchas forzadas. Consecuencia: los asalariados pierden poder adquisitivo como no lo hacían desde hace décadas.
Según el Ministerio de Empleo de España, los salarios pactados en convenios crecieron un 1,3 por ciento hasta septiembre; en el mismo mes los precios aumentaron un 3,4 por ciento. Faltan a fin de año, las cláusulas de revisión salarial, pero hay que remontarse hasta 1985, cuando la inflación rondaba los dos dígitos, para encontrar una brecha semejante.
A comienzos de 2012, la recaída económica llevó a sindicatos y empresarios a firmar un pacto para congelar los sueldos en 2012 y 2013. Las centrales sindicales Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO) se comprometieron a llevarlo a las mesas de negociación y plasmarlo en los convenios. A cambio, las patronales empresarias Ceoe y Cepyme asumieron recomendar moderación en el reparto de beneficios para contener precios.
Poco a poco, con el retraso que acompaña siempre a la negociación colectiva en España, eso se está dando. Baste un dato: los convenios nuevos firmados en 2012 apenas registran un incremento salarial del 0,7 por ciento. También la reforma laboral, en vigor desde febrero, remó en la misma dirección: impulsó los convenios y los pactos de empresa; limitó a un año la prórroga de los convenios caducados, hasta entonces indefinida; facilitó los descuelgues salariales para las empresas.
Tanto el gobierno como los agentes sociales perseguían un mismo fin: la devaluación interna. Es decir, a falta de una política monetaria propia y de una moneda que devaluar para que las empresas ganaran competitividad, había que contener salarios y precios. Un camino más largo y doloroso para conseguir que fueran las exportaciones las que tiraran de la economía.
Precios disparados. La primera parte de la ecuación se cumple. Incluso, a tenor del análisis de varios expertos, puede que se esté cumpliendo más allá de lo que dicen los datos ya que los trabajadores que no tienen su convenio en vigor no se pueden beneficiar de revisión salarial anual alguna, según las normas laborales. Este año la negociación colectiva avanza a un ritmo lentísimo. Hasta el mes pasado, los convenios nuevos y renovados cayeron a un mínimo histórico, 1.445, y el número de trabajadores amparados por ellos quedó en 4,4 millones.
La segunda parte de la ecuación es la que hace aguas. Los precios se han disparado y amenazan la devaluación interna. La inflación se ha disparado en los últimos meses y amenaza con echar por tierra esa anhelada devaluación interna. El Banco de España, uno de los órganos más críticos con la estrecha relación que suelen mantener en España el IPC (índice de precios al consumo) y salarios, ya ha reclamado en reiteradas ocasiones a los empresarios que contengan sus beneficios.
La semana pasada lo hizo el director de su servicio de estudios. José Luis Malo de Molina llamaba a las empresas a “ajustar sus niveles de precios” a costa de sus márgenes.
No falta quien reclama más reformas que acentúen la competencia y rebajen precios. “Con estas reformas, las víctimas son los salarios. Las laborales son las más fáciles, pero faltan las de competitividad”, explica José Ignacio Pérez Infante, miembro de la Comisión Nacional de Convenios Colectivos.
Pero además de los beneficios empresariales, también las subidas de impuestos han tirado al alza de los precios. La subida del IVA, el copago sanitario o el aumento de las tasa sanitarias han llevado el IPC hasta el 3,4 por ciento. Y esto provocó una brecha entre unos y otros de 2,1 puntos.
Habrá que esperar a fin de año para saber si la grieta se agranda. Pero la tendencia mantenida en los últimos meses, tanto en el conjunto de convenios registrados como en los nuevos, hace pensar que difícilmente pueda revertirse. Y tampoco que las cláusulas de revisión salarial sean suficientes para estrechar la brecha. Cada vez más, esta herramienta que garantiza que los asalariados no pierden poder adquisitivo a lo largo de un año, cae en desuso (apenas el 27 por ciento de los convenios firmados hasta septiembre tenía una).
Millones en busca de una ayuda social
Nuevas categorías. La crisis no cesa para los más pobres ni da tregua a los que hace unos años se encuadraban en otras categorías en España. A las oficinas locales de los trabajadores sociales siguen llegando miles de personas que necesitan ayuda de emergencia, lo más básico: pagar el agua, la luz, alimentos.
En crecimiento. Los datos oficiales que maneja el Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales muestran que, en 2010, la cifra de usuarios atendidos en estas unidades rebasó los ocho millones de personas, un 19,5 por ciento más que el año anterior.
Los más necesitados. Las personas que acuden en busca de ayuda suelen ser mayores (uno de cada tres), discapacitados (10 por ciento) y familias con menores (26 por ciento).
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